16 de febrero 2006 - 00:00

Con otro método es buen negocio

La conciencia sobre los impactos sociales, ambientales y económicos negativos que provocaría la radicación de las dos plantas productoras de pasta celulosa blanqueada en Fray Bentos crece en la Argentina.

La instalación de estas industrias implicará cambios irreversibles en salud (se habla de pérdidas de defensas inmunológicas, para reproducirse, etc.) que afectarán a poblaciones argentinas y uruguayas.

• Impactos

Si no fuera por esto, cabe recalcar que las zonas de Soriano, Río Negro, Paysandú de Uruguay, e incluso la provincia de Entre Ríos se podrían ver beneficiadas con la llegada de las plantas Botnia y ENCE, porque no sólo el impacto económico será notorio en la región, sino también el social, ya que sin tomar como punto la contaminación ambiental que la instalación de una planta de celulosa podría generar en la zona, las fábricas modernizarán el área y la harán más rentable. Por eso sería ideal que estuvieran las plantas con metodología de producción no agresiva.

Las propiedades y terrenos que hoy pueden adquirirse a muy bajos precios tendrán mayor importancia y seguramente incrementarán sus valores.

Con respecto a ese sector inmobiliario, se estima que la demanda crecerá debido a la cantidad de trabajadores que, se supone, se trasladarán a lugares más cercanos a la zona de las fábricas.

Las papeleras provocarán una necesidad de forestar unas 65.000 hectáreas de tierra adicionales.

La provincia de Entre Ríos podría sumarse a la futura oferta de madera, aprovechando regionalmente el gran movimiento económico que generarán las nuevas plantas papeleras.


• Empleos

Es por eso que hay que recalcar que el PBI uruguayo crecerá 3,2% los primeros años (unos 417 millones de dólares). Una vez instaladas, las plantas papeleras agregarán 2,4% cada año. Esto es, unos 331 millones de dólares anuales.

Las plantas papeleras generarán, además, unos 17.819 empleos, directos e indirectos.

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