Sigue la impresión de que hoy por hoy pasó a ser más peligrosa para el país la política -y el accionar político de ciertos jueces-que los vencimientos financieros que fueron el azote hasta hace pocos días.
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El ala política de la ex Alianza había pergeñado una idea: si se atrasa la elección del 14 de octubre se podría recuperar más la economía y los votantes irían a las urnas con menos enojo con el gobierno y el ex aliancismo hoy disperso.
Cometían un grave error de enfoque: la economía se está calmando por el megacanje, por un lado, es cierto, pero también con la esperanza de que, pasada tal elección nacional de senadores y diputados, en definitiva la Argentina se decida a vivir con un gasto público acorde con su ingreso fiscal (el famoso déficit de los 10.000 millones de dólares anuales).
Prolongar la elección, por lo tanto, no iba a alentar sino volcar pesimismo a una economía que tiene ligeros síntomas de reactivación (explicados en nuestra edición de ayer).
Además se conoció que el gobierno mantendrá la fecha del 14 de octubre para los comicios. Pero también se preocupó por el feriado largo que coincidía con el 12 de octubre (viernes) que reclama mantener el interior del país beneficiado con los contingentes turísticos. Por decreto se correrá el feriado al lunes previo. No se puede, salvo con una ley, alterar estos feriados, pero dado el fin no objetable se hará. ¿Qué le hace un decreto de necesidad y urgencia más al tigre...?
Al conocerse esto ayer hubo algunos comentarios graciosos. Muchos que viven en la provincia de Buenos Aires confesaban que aspiraban aprovechar el fin de semana largo original de octubre, que incluía el viernes 12 y ahora no, para irse a más de 500 kilómetros y no votar dado que las opciones políticas en el territorio bonaerense las consideran un horror: votar para senador a Raúl Alfonsín o a Eduardo Duhalde. A quien quisiera zafar de tan aterradora alternativa se le aparecen como variante el cura Luis Farinello y su Polo Social... Verdaderamente, es para viajar a 500 kilómetros.
Políticamente las encuestas le dan como 10 puntos arriba a Duhalde a la fecha, aunque se dice que sobre todo es «para votar contra Alfonsín», que igual entrará al Senado por minoría.
De cualquier manera, por mayoría o minoría, pertenecientes a distintos o a un mismo partido sería igual, desde el 15 de octubre Duhalde y Alfonsín circularán por los pasillos del Senado con un diploma, que ahora no tienen, para lanzar sus tremendistas declaraciones habituales contra el Fondo Monetario, los mercados libres, en pro del estatismo, la deuda pública y sus obligaciones, repartos sociales hasta de lo que no hay. Todo eso en un país cuyos serios y moderados esperan que ese 15 de octubre comencemos a ser cautos en gastos del Estado y que, como Chile, Italia, Grecia y otros países avancemos hacia el déficit cero, que es lo único que traerá progreso al país más adelante. Megacanje o estirar los vencimientos de pago de deuda para más adelante es bueno e indispensable. Pero no es solución de fondo, obviamente.
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