30 de marzo 2007 - 00:00

Conejos

En 1981, el capitán de navío Miguel "Conejo" Pita, infante de Marina y oficial de inteligencia, era el agregado naval en La Paz, Bolivia. A través de uno de sus contactos diplomáticos con la Embajada de los Estados Unidos en La Paz, se le sugiere que es necesario que la Argentina haga algo para "reparar" la interrupción del proceso institucional (para impedir que Hernán Siles Suazo llegue a la presidencia de la Nación, en el que habían participado elementos del Ejército Argentino), el 18 de julio de 1980. El pedido fue hecho como consecuencia de que la embajada americana en Bolivia sabía que el canciller Oscar Camilión estaba por viajar a Washington para mantener un encuentro con Alexander Heig.

A través de un cable "secreto" se comunicó con el Servicio de Inteligencia Naval (SIN) y se le ordenó venir a Buenos Aires a informar. Así lo hace y en compañía del contraalmirante Eduardo Morris "el inglés" Girling (jefe del SIN) se entrevistó con el almirante Jorga Anaya. El comandante en jefe de la Armada le preguntó si él tenía algún nombre del que podía reemplazar a García Meza. Como dijo que tenía un candidato, Anaya le pidió que conversara con funcionarios de la Cancillería.

Al salir del despacho de Anaya se encontró con el comandante de la Infantería de Marina, contraalmirante Carlos Alberto "Conejo" Busser, quien lo invitó a tomar un café. Cuando se sientan, Busser le descerrajó una pregunta: "¿Le gustaría ser el comandante de la Brigada de Infantería de Marina?".

Pita le respondió: "Hablemos entre 'conejos'. ¿Habla en serio? Es el sueño del pibe. Ahora ¿cómo estamos hablando de esto, si todavía falta que se expida la Junta de Calificaciones". Después de despedirse amablemente, se fue a encontrar con los funcionarios de Cancillería. La cita fue con el embajador Arnoldo Manuel Listre, jefe de gabinete del canciller Camilión, en el restorán Club del Retiro de la calle Juncal. Hablan de lo que estaba pasando en Bolivia, y Pita dijo que había que sacar a Luis García Meza. Y que el mejor candidato era el jefe del Ejército, general Celso Torrelio Villa, un hombre honrado, cercano al Opus Dei. Según Pita, Torrelio Villa no tenía ambición de poder, tanto se negaba a aceptar reemplazar a García Meza que su esposa tuvo que presionarlo. El sábado 29 de setiembre de 1981 llegó el canciller argentino a la capital de Estados Unidos y el lunes 31 se entrevistó con Haig. La "cuestión de Bolivia" fue uno de los tres temas de la agenda. El martes 4, García Meza fue echado del poder y asumió Torrelio Villa.

En diciembre del mismo año, recibió la comunicación de que el 10 de enero de 1982, embarcaron rumbo a las Malvinas en Puerto Belgrano. Su buque fue el San Antonio. Cuando los rumores de una posible invasión a las islas, en Londres, ya eran casi públicos, el "Colorado" Echagüe, delegado de la SIDE en Gran Bretaña, tomó un teléfono y medio en clave preguntó a un hombre de la Armada y le preguntó:

"Decíme ¿dónde esta el 'Conejo'? Del otro lado, el interlocutor sólo le dijo: "Creo que el 'Conejo' esta embarcado". El hombre de la SIDE comprendió. Si el comandante de la Brigada de Infantería de Marina estaba "embarcado" es porque en horas iba a haber novedades.

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