5 de junio 2002 - 00:00

Confirmado: inició tratativas ya el duhaldismo para cambiar alianza

La noche del 19 de diciembre pasado, Chrystian Colombo y Enrique Nosiglia negociaron desesperadamente con el peronismo una chance de supervivencia para el gobierno de Fernando de la Rúa. Su principal dificultad fue conseguir la solidaridad de los bonaerenses, representados en lo de Nosiglia por Carlos Ruckauf, el mayor artillero contra el ex presidente. El gobierno radical cayó al día siguiente. Era imposible que esos dos radicales imaginaran aquella noche que bastarían cinco meses para que sus verdugos de entonces golpearan a su puerta pidiendo auxilio. Es lo que está sucediendo y se relata a continuación:

• A última hora de la tarde del lunes -alrededor de las 20.30- el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y el titular de la ANSeS, el ascendente Sergio Mazza, se entrevistaron en secreto con Colombo y Nosiglia. La reunión se realizó en el hotel Sheraton -habitual refugio de Atanasof- y la materia de discusión fue bastante previsible. No hacía falta que los hombres del gobierno explicaran el fracaso a que condujo el pacto inicial con Raúl Alfonsín, Leopoldo Moreau, Jesús Rodríguez y Federico Storani: el duhaldismo estuvo a punto de quedar fuera del poder el jueves pasado por culpa de la defección de esos «aliados». La posibilidad de que el gobierno cambie su alianza política y se recueste en sectores del PJ y la UCR de los que se mantuvo aislado se insinuó hace ya varios días. Este diario lo adelantó el martes de la semana pasada. En las últimas horas los hechos vinieron a confirmar esa información.

• En la reunión con su antecesor y Nosiglia, Atanasof expuso los intereses del oficialismo con toda claridad. Se trata de pactar una agenda mínima y de darle algún instrumento político para hacerla transitar institucionalmente, sobre todo por las cámaras. El jefe de Gabinete pretende corregir un error inicial del duhaldismo: haber pactado con un sector de la UCR, el bonaerense, que no controla cabalmente a los bloques parlamentarios del partido. Ahora el gobierno explora como alternativa un entendimiento con los diputados del bloque federal, que se nuclean en torno a Horacio Pernasetti. Es la corriente que derrotó a Storani para llevar a la presidencia de la Cámara de Diputados, en 1999, a Rafael Pascual, quien sigue gravitando sobre el grupo de legisladores. Atanasof ya mantuvo una reunión discreta con Pascual, el jueves pasado por la noche, para discutir la conducta de este sector legislativo y un acuerdo general. En el Senado la operación de la Casa Rosada es más dificultosa, como quedó expuesto en las charlas con los radicales: todavía no existe un subloque que esté dispuesto a imponer una política distinta a la que lleva adelante Alfonsín, con sus zigzagueos (pronostica que la caída de Duhalde equivale al encumbramiento de una dictadura y, como si la estuviera auspiciando, se enfrenta al gobierno en la sanción de leyes imprescindibles).

• La sustancia de un entendimiento sería muy modesta, propia de una emergencia: los radicales deberían cooperar si aparecen exigencias adicionales del Fondo Monetario Internacional (algo que ni el propio Roberto Lavagna descarta). También apoyar para el tratamiento de alguna ley difícil. Concretamente, el Ejecutivo y sobre todo el Ministerio de Economía miran con preocupación la suerte que puede tener en el Congreso el proyecto de «ley de garantías» -los duhaldistas intentan no hablar de «inmunidad»- para la conducción del Banco Central. Esa norma es condición «sine qua non» para reemplazar a Mario Blejer con algún técnico calificado.

• Realineamientos

• Así como la brújula del gobierno indicó un cambio de rumbo en las alianzas externas, en el seno del propio peronismo parece haber realineamientos, premios y castigos. El sábado por la noche se analizó este nuevo juego en una reunión de la que participaron Eduardo Duhalde, Atanasof, Aníbal Fernández, Luis Barrionuevo, Carlos Ruckauf y Carlos Ben. Entre las numerosas cuestiones que se analizaron en esa tertulia -que incluyó un inquietante examen del tema «periodismo y gobierno»-, se decidió establecer algún tipo de sanción para las disidencias internas. Se habló, por ejemplo, de la senadora Cristina Fernández de Kirchner y de la conveniencia de desplazarla de la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales, cargo que se le ofrecería a Eduardo Menem. No es casual la elección del reemplazante sino que indica el deliberado intento del gobierno por acortar distancias con el menemismo. Igual que el envío de tres ministros a La Rioja el jueves pasado, para repartir subsidios mientras el senador Menem argüía a favor de la derogación de la ley de «subversión económica». Duhalde no navega hacia esta orilla por algún giro de su corazón -tanto él como su esposa siguen profesando hacia Carlos Menem sus peores sentimientos-sino por la necesidad política, que a veces es implacable como la física. Urgido por alcanzar un acuerdo con el Fondo y angustiado por la frialdad que le prodigan los principales líderes internacionales y en especial los de Estados Unidos, el conflicto automático que mantiene con el riojano comienza a pesar más en su cuenta que en la del enemigo. Es lo que le explica Ruckauf, quien se tortura imaginando una foto de Menem con George W. Bush para la semana próxima (el canciller sobrevalora el poder político de las fotos, como está demostrado en su propia carrera).

• Habrá que ver si el avance hacia los Menem llega al punto de castigar también a sus adversarios provinciales: en Olivos se sugirió que Jorge Yoma podría perder su banca en el Consejo de la Magistratura. Se lo asimila a Jorge Busti, a quien se pretende destronar de la Comisión de Acuerdos. Sin embargo, estas jugadas parecen ser más llamados a la negociación que amenazas de cumplimiento cierto. Sus presuntas víctimas no lo entienden así: Yoma, Busti, los puntanos y santacruceños estudiaban ayer presentar un proyecto de convocatoria a elecciones anticipadas para profundizar la emergencia de Duhalde. Tal vez traben alguna designación del Ejecutivo, como la del director del Central que postuló Lavagna. Son estas disidencias, que en Diputados prometen ampliarse, las que motivan aquel acercamiento con un ala de la UCR. Toda una demostración de simetría: si la tesis de De la Rúa sobre un golpe bonaerense en contra de su esquema de poder resulta verosímil, Pascual, Colombo y Nosiglia podrán ilusionarse ahora con su minuto de revancha. ¿O será que el torbellino de la crisis devora situaciones, proyectos y dirigentes con una velocidad aterradora, haciendo que todo regrese pero degradado y menor? No debería extrañar tal vez que, al cabo de esta urdimbre, Duhalde termine hablando con De la Rúa para salvarse.

Dejá tu comentario

Te puede interesar