Confirman a Botafogo como nuevo embajador

Política

Desde ayer, y ya oficialmente, el brasileño José Botafogo Gonçalvez se convirtió en el próximo embajador de su país en la Argentina. El hecho diplomático que legalizó la designación del hasta ahora embajador plenipotenciario del Mercosur en el jefe de la embajada brasileña en Buenos Aires fue la llegada al Ministerio de Relaciones Exteriores argentino del pedido de «placet» por el cual el gobierno de Fernando Henrique Cardoso pidió la aceptación de Botafogo.

Como instantáneamente el canciller argentino Adalberto Rodríguez Giavarini envió la respuesta afirmativa hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño que dirige Celso Lafer, la designación se convirtió en un hecho concreto. Ahora se espera que Botafogo llegue a Buenos Aires en los próximos días para mantener una reunión con el presidente Fernando de la Rúa y Rodríguez Giavarini y que formalmente, probablemente entre febrero y marzo, presente sus credenciales como embajador con lo que comenzará su gestión en Buenos Aires reemplazando a Sebastiao Do Rego Barros.

Dentro de las respuestas diplomáticas, en la letra de la nota de aceptación que Rodríguez Giavarini envió a Lafer, se menciona que con este nombramiento se «valora el gesto del gobierno de Brasil» ya que se considera «todo dentro del proceso de profundización y estrechamiento de las relaciones argentino-brasileñas, al tiempo que constituye una muestra de la importancia que tiene la integración para ambos países».

• Nueva etapa

Más allá de las palabras formales, seguramente con Botafogo comenzará además una nueva etapa en la relación comercial entre la Argentina y Brasil como principales socios del Mercosur. Botafogo es probablemente el funcionario en actividad de todo el bloque (que además integran Uruguay y Paraguay) con más experiencia. Concretamente dirige directa o indirectamente los grupos negociadores brasileños desde mediados del '95, cuando fue designado viceministro de Relaciones Exteriores y luego ministro de Industria. A fines de 1998 asumió como titular de la Cámara de Comercio Exterior (CAMEX) y desde enero de 2000 se convirtió en el primer embajador plenipotenciario del Mercosur, cargo especialmente creado para él. Desde el '95 en adelante manejó, entre otras cuestiones, los acuerdos por el régimen automotriz, el azúcar, los tratados sobre los servicios, la posición brasileña ante las negociaciones conjuntas entre el Mercosur y la Unión Europea, Estados Unidos, Chile y la Asociación de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Su última gestión fue la traducción, interpretación y contestación oficial del gobierno de Fernando Henrique Cardoso a las embestidas de Domingo Cavallo contra Brasil. Entre otras cuestiones el argentino denunció a Brasil por devaluar su moneda «afectando a los jubilados y trabajadores» de ese país, de tener un «modelo agotado» y de trabar las negociaciones. Mientras el resto del gabinete brasileño quería un «castigo ejemplar» y una «justicia infinita» contra Cavallo y el gobierno de Fernando de la Rúa; Botafogo calmó las aguas, pidió al argentino que le envíe por escrito papers donde se justificara la posibilidad de no adoptar salvaguardias y si algún tipo de política arancelaria común (cosa que desde la Argentina nunca llegó), y simplemente presentó los datos de la balanza bilateral entre los dos países como respuesta oficial y diplomática contra la embestida cavallista. Como el saldo entre exportaciones e importaciones es ampliamente favorable a la Argentina, y además Brasil es prácticamente el único país donde llegan productos industriales, se entendió que la disputa había terminado y a favor de Brasil. Si bien la fama de Botafogo como negociador es de duro e impasible, además de conocer todo un arsenal de tácticas para «embarrar la cancha»; se le reconoce entre los argentinos una característica clave: esencialmente cree que el Mercosur como Unión Aduanera tiene futuro.

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