4 de mayo 2006 - 00:00

Confirmó Banco Mundial que no hay créditos para Botnia

Tabaré Vázquez quizá creyó, cual converso que no domina las claves de un mundo que combatió toda su vida, que la posición que sostiene sobre la instalación de las plantas de celulosa de Fray Bentos mejoraría con un paseo por Washington. Le fue mal cuando el propio presidente del Banco Mundial lo notificó en persona de que los créditos y las garantías de inversión que han pedido a esa entidad las firmas Botnia (finlandesa) y ENCE (española) siguen sin resolverse. Dependen, le dijo Paul Wolfowitz, de que los estudios de impacto ambiental demuestren que esos emprendimientos no depredarán el medio donde se instalarán. Su locuaz canciller, Reinaldo Gargano, intentó que el tema se discutiese en la OEA, pero en la reunión que se realizó en la capital de los EE.UU. también le fue mal. Apenas logró que la OEA tomase conocimiento del conflicto y sancionase que es un asunto bilateral que debe resolverse en otro lugar, La Haya, que es donde hoy la Argentina presentará la demanda.

Paul Wolfowitz
Paul Wolfowitz
El Banco Mundial le notificó ayer en persona a Tabaré Vázquez que los créditos y avales del organismo para financiar las plantas de celulosa de Fray Bentos aún no están aprobados y que dependen del resultado de los estudios de impacto ambiental que todavía no han terminado.

El mandatario uruguayo se entrevistó en Washington con Paul Wolfowitz, presidente del Grupo del Banco Mundial, quien le dijo que la Corporación Financiera Internacional (IFC, organismo de crédito del Banco Mundial dedicado a emprendimientos privados) y la Agencia Multilateral de Garantías de Inversión (MIGA, organismo que extiende garantías de inversión también a privados) están «comenzando la última fase de su proceso de evaluación ambiental de los proyectos de las plantas de celulosa para confirmar que se ajustan a las políticas ambientales del Grupo del Banco Mundial», según dice un comunicado del Banco Mundial.

Una vez completado ese estudio ambiental, IFC y MIGA «decidirán si presentarán o no los proyectos de financiar y otorgar una garantía a las plantas de celulosa a la junta directiva del Grupo del Banco Mundial».

Wolfowitz estuvo acompañado por Lars Thunell, vicepresidente ejecutivo de IFC; Yukiko Omura, vicepresidenta ejecutiva de MIGA; y por Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para Latinoamérica y el Caribe.

Según ese comunicado, Wolfowitz le dijo al presidente uruguayo que «el Grupo del Banco Mundial está interesado en principio en apoyar los proyectos financieramente, mientras se asegure que los proyectos cumplen las más altas normas ambientales y sociales. Antes de tomar una decisión sobre el financiamiento de las plantas, debemos concluir nuestro proceso de evaluación. Nuestro objetivo es asegurar que los proyectos cumplirán con nuestras muy estrictas normas ambientales y sociales, que son reconocidas a nivel internacional».

El financiamiento de las plantas Orion (del grupo finlandés Botnia) y CMB (del grupo español ENCE) tambalea desde que se planteó la demanda argentina por la construcción de las plantas de celulosa. Las dos han pedido financiamiento al Banco Mundial, y el grupo español negocia, además, un «seguro de riesgo político a los inversionistas».

  • Replanteo

    Si el Banco Mundial no concede ese financiamiento, la ecuación de las inversiones debería ser replanteada y seguramente podrían a llegar cancelarse. Que ese organismo no avalase financieramente estos emprendimientos podría ahuyentar a los bancos privados que podrían reemplazarlos. Ya el banco holandés ING anunció hace más de un mes que, a raíz del conflicto ambiental, paralizaba los créditos a la empresa Botnia, considerada la principal responsable de que la puja entre los dos países no haya alcanzado alguna solución. Se negó a suspender las obras por 90 días de ambos emprendimientos cuando se lo pidió la Argentina e incluso complicó la situación del presidente del Uruguay en el conflicto ante la Argentina y también ante el frente político interno.

    Con relación al conflicto entre la Argentina y Uruguay sobre la instalación de las plantas, Wolfowitz pidió que la Argentina y el Uruguay traten de encontrar una solución negociada que proteja los recursos ambientales compartidos. «Creo firmemente que esto es posible si existe la voluntad de encontrar una solución», añadió Wolfowitz.
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