18 de marzo 2002 - 00:00

Congreso: eliminan a los "ñoquis" no agremiados

Eduardo Camaño, presidente de la Cámara de Diputados, tiene la ilusión de aplicar dentro de poco tiempo una idea que presentó al Congreso hace un año: descontar de la dieta de los diputados cada día que no concurran a sesionar. Junto con esa decisión, que deberá ser respaldada por un proyecto de resolución aprobado en la propia Cámara, lo que hace más difícil que se llegue a aplicar aunque existe un pedido para hacerlo esta semana, Camaño y Juan Carlos Maqueda quieren llevar adelante, en acuerdo con la Asociación de Personal Legislativo, una virtual eliminación de las primeras tres categorías de empleados permanentes del Congreso. Más allá del ahorro en el gasto y la idea de combatir a los «ñoquis», la cuestión tiene un claro sentido sindical: los empleados de esas categorías no están mayormente afiliados al sindicato legislativo. Por el contrario, está a punto de acceder a la personería gremial una nueva Agrupación de Personal Jerárquico del Congreso que pasaría a competir con el actual sindicato único. Con la decisión que tomarán Camaño y Maqueda, el nuevo gremio desaparece simplemente porque prácticamente se elimina a quienes podrían integrarlo.

El anuncio principal se hizo el viernes pasado: todos los empleados que revisten en las categorías 1, 2 y 3, y que no tengan personal a cargo dentro de la estructura de las dos Cámaras, no los bloques, pasarán a la categoría 4. En total el ahorro llegaría a $ 3,8 millones. Además, se establecerá una incompatibilidad absoluta con otros cargos o contratos en el gobierno nacional, provincial o municipal.

•Nombramiento

Esto significa que para permanecer en alguna de esas categorías los empleados deberán tener un nombramiento de director, para la categoría uno, subdirector para la dos, y jefe de departamento para la tres. Pero en todos los casos deberán tener personal a cargo. Esta regla no corre para quienes tienen categorías altas en los bloques, ya que las estructuras partidarias de bancada no son reconocidas por la Cámara. Por lo tanto, todos esos cargos pasan a categoría 4.

Por otro lado, es fácil identificar a quienes tienen personal a cargo ya que gracias a un artilugio ideado en épocas de Alberto Pierri, a esos empleados se les asignó un plus salarial de 10%, ante la imposibilidad de subirles el sueldo.

Todo el proceso de reescalafonamiento de personal ya fue acordado con Ricardo Sablich, secretario del gremio de personal legislativo y sólo falta, a pedido del sindicalista, una convalidación por la asamblea del gremio.

Sablich reconoce que la eliminación de las primeras categorías de empleados es la mejor forma de bajar el gasto y salvar las estructuras de la biblioteca del Congreso, la obra social, DAS, y la imprenta. Lo cierto es que los dos primeros organismos del Congreso son los más sospechados de contar con la mayor cantidad de empleados que no concurren todos los días a trabajar, y la DAS siempre fue reconocida por albergar a muchos hijos de legisladores que se recibían de alguna profesión relacionada con la medicina.

La decisión que están por tomar
Camaño y Maqueda significa identificar a las categorías 1, 2 y 3 como reducto selecto de los «ñoquis», cuando es ampliamente conocido que la mayor parte de quienes no concurren a sus tareas, pero sí cobran, se ubica en todas las categorías.

• Es cierto que si se computa a los empleados de las tres categorías más altas como jefes, habría que darles la razón a
Camaño y al sindicato: existe un cacique cada cuatro empleados. Pero no siempre las categorías superiores tienen funciones ejecutivas. Allí están nombrados, por ejemplo, los secretarios parlamentarios y administrativos de los bloques, los asesores de más alto rango de la Cámara e incluso los verdaderos técnicos que elaboran los proyectos de ley y a quienes se les pagan los salarios más altos, que rondan los $ 3.000. También está el personal de más confianza de cada diputado o senador, como por ejemplo alguna secretaria. Más lógico hubiera sido que Camaño y Maqueda diferenciaran entre «ñoquis» y trabajadores no por la categoría sino utilizando el sistema de control magnético de presentismo de empleados que hace un año fue instalado, pagado, y que nadie explica por qué no se utiliza.

Además, de esta forma se rompe la carrera legislativa, ya que no habrá ningún incentivo a trabajar sabiendo que existe un techo escalafonario del que muy pocos podrán pasar.

•Refuerzos

Es cierto que también en esas categorías reviste una serie de «ñoquis» que en realidad son refuerzos de las dietas que cobra cada legislador. No escapa a nadie que muchos cuentan con nombramientos altos que en general serían derivados, no a pagar el sueldo de alguien que aparece trabajando sino a «gastos de bloque» u otros subterfugios para esconder un incremento salarial del propio legislador. Por eso es que, si algo bueno tendrá esta decisión, además de la baja en los costos, es que la mayoría de los empleados de confianza de los diputados, ahora con salarios y categorías reducidos, comenzarán a contar la verdad sobre cómo manejan fondos y contrataciones sus propios jefes.

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