19 de junio 2002 - 00:00

Congreso le complica otro proyecto clave a Duhalde

Peronistas y radicales intentarán hoy convertir en ley las internas abiertas, obligatorias y simultáneas para candidatos a presidente, vice, diputados y senadores, después de que se frustrara el debate la semana pasada. Aunque se descuenta un final feliz, el panorama hasta que se apruebe aparece algo complicado y con la amenaza del síndrome de «subversión económica», proyecto mayoritario que quedó preso de las minorías. En este caso, el ARI de Elisa Carrió impugna la obligatoriedad del sistema de selección de postulantes.

El gobierno le imprimió ayer impulso a la iniciativa, razón por la cual el oficialismo de la Cámara baja necesitará de la ayuda del radicalismo, que anoche parecía garantizada.

Como se trata de una norma electoral, se aplica la exigencia de reunir una mayoría especial y sólo puede aprobarse con 129 sufragios positivos, la mitad más uno de los integrantes del cuerpo
. El bloque mayoritario debería sentar esta tarde los 118 legisladores propios -aunque resulta siempre difícil la asistencia perfecta-, pero pedirá auxilio a, por lo menos, 11 aliados circunstanciales para que prospere la iniciativa que, entre otras cosas, permitirá que el PJ resuelva la pluralidad de aspiraciones presidenciales, con el menor peligro de fuga posible.

Se descuenta que la UCR dará quórum y acompañará el levantamiento de manos, aun cuando recién hoy a las 14 se discutirá domésticamente la postura que bajarán al recinto, ya que existen resquemores minoritarios, en especial del grupo Federal que comanda el rionegrino Jorge Pascual.

En realidad, no deberían surgir tropiezos de envergadura para la sesión de hoy. El grueso de la UCR, encabezada por Horacio Pernasetti, asegura en público que apoyan las internas abiertas y hasta recuerda que fue la frustrada administración de la Alianza la que envió la propuesta al Congreso, aunque sin incluir a los legisladores y solamente referidas a la fórmula presidencial. Sin embargo, en confianza, hace unos días varios correligionarios plantearon a sus colegas justicialistas que convendría postergar el debate: Pascual y compañía están preocupados porque, más allá del antecedente aliancista, ahora las internas abiertas parecen hechas a medida para que el PJ salde sus cuentas de entrecasa y demuestre poder de convocatoria, mientras la UCR no presenta ningún candidato a presidente a simple vista y corre el albur de que sus comicios de entrecasa no despierten interés adentro y afuera del partido.

Pero si la predisposición radical nunca hubiera estado en duda, no se explica cuál fue la razón que obligó la semana pasada a suspender el tratamiento del proyecto (parece que Pascual contribuyó a la confusión ante la ausencia de Pernasetti en la reunión de jefes de bloque de la última sesión). Supuestamente, sólo Carrió y el ARI habían sacado un dictamen propio de Asuntos Constitucionales, distinto del que motorizó el peronista salteño Juan Manuel Urtubey.

Los lilistas opinan que las internas abiertas no pueden ser obligatorias, pues resultarían onerosas e innecesarias, en el caso de que hubiera lista única (algo que -se descuenta-pretende imponer Carrió en el pluralista ARI). Con 25 legisladores, no se puede complicar a peronistas y radicales decididos a votar una iniciativa.

Tampoco deberían ensombrecer el paisaje oficialista, la veintena de provinciales, agrupados en el Interbloque Federal, aun cuando se opongan en gran número.
Alberto Natale reiteró que «si un partido quiere elegir a sus candidatos mediante internas abiertas está en todo su derecho, pero no puede imponérselo a las restantes fuerzas políticas». No obstante, no existe el tono monocolor en el Interbloque: los bussistas de Fuerza Republicana defienden en su provincia las internas abiertas como eventual reemplazo de la cuestionada ley de lemas que rige en Tucumán.

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