La Bordó se quedó con la silla de jueza y ya se perfila formato de 20 para el Consejo a partir del 16-A

Corte Suprema podría evitar parate al tener quórum para presidirla. Se pueden sumar más adelante los representantes del Congreso que todavía no tienen perspectiva de ser nombrados. Magistrada Díaz Cordero completa estamento de jueces y la academia vota el 18 de abril.

Agustina Díaz Cordero
Agustina Díaz Cordero

La jueza civil Agustina Díaz Cordero se consagró ganadora de la elección por una plaza para la integración del Consejo de la Magistratura en formato de 20 miembros. Con una diferencia a su favor de 65 votos catapultó a la Lista Bordó a ser la poseedora de dos sillas en el órgano de selección y remoción de jueces, y quebró el triple empate de bancas que existía con la Lista Celeste y Compromiso Judicial, las líneas internas en las que se divide la actividad política del Poder Judicial.

La novedad –que cierra el ciclo de elecciones por estamentos que se completará el 18 de abril con la de los académicos- perfila el nuevo Consejo que comenzará a funcionar de cara al 16 de abril. Y alberga otra certeza que recorrió pasillos judiciales y a la cual tuvo acceso Ámbito: en esa fecha, la Corte Suprema pondrá en funciones a los consejeros designados y avanzará con su desembarco en la presidencia, sin que la ausencia de designación de los representantes del Congreso por la segunda minoría de cada Cámara impida que se ponga en práctica la antigua integración, al cumplirse el plazo que fijó el máximo Tribunal. Si la expectativa de que nada de eso suceda descansa en la interpretación del “inicio del mandato” que surge de la lectura del fallo del 16 de diciembre, la política podría tener sorpresas.

El recuento final le dio a Díaz Cordero 285 votos totales, incluyendo 125 provenientes de los estratégicos tribunales federales de Comodoro Py y 72 más de la segunda mesa porteña que se instaló en la Asociación de Magistrados y que también lidera la Bordó. Superó así los 220 votos cosechados por Viviana Dobarro, la candidata postulada por la lista Celeste y los 142 que obtuvo Compromiso Judicial con la representación de la jueza de Ejecución Penal Jimena Monsalve. A diferencia de los abogados que votaron el martes, aquí sólo había una plaza en juego para que los jueces alcancen el número de 4, según lo prevé el formato de 20 miembros. Más allá de la expectativa y los múltiples obstáculos que se dieron para correr antes del 16 de abril, el mandato de los designados será corto: en noviembre debe hacerse un recambio general de los miembros del Consejo.

Sin embargo, estos resultados entusiasman las aspiraciones de los miembros de la Bordó, que contaron con el trabajo de campaña que encararon el juez federal de Casación Penal Diego Barroetaveña y el hoy presidente de la Cámara Federal Mariano Llorens. Pese a haber sido porcentualmente más ajustada entre la Celeste y la Bordó la elección para las autoridades de su propia organización, en este caso y por el estamento al que representan están habilitados a votar solamente los jueces, donde hay mayoría por parte de los Bordó.

Pálpitos

¿Podría la Corte desembarcar a partir del 16 de abril en el Consejo con la presidencia en manos de Horacio Rosatti y poner en funcionamiento el órgano con los representantes ya designados si hubiese quórum suficiente? A los 13 miembros actuales ya se les agregaron Díaz Cordero por los jueces y se le deben sumar las dos abogadas que compitieron como cabeza de lista, la elegida por Macri, Jimena de la Torre y la decana de la facultad de Derecho de Lomas de Zamora, María Fernanda Vázquez, cercana al académico Diego Molea. Serian 17 sobre 20, con la segura designación por parte del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) de una académica más. No necesariamente debería esperar a que esa elección prevista para el día 18 culmine. Sería la puerta abierta necesaria para que otros miembros se incorporen conforme vaya avanzando el calendario. No por los académicos pero sí para el Congreso que amen de la interna del Frente de Todos está sumido en una confusión en la interpretación de quiénes representarían la “segunda minoría” que establece la ley repuesta para los dos representantes por Cámara que deben designar.

La oposición, por las dudas, se zambulló a reclamarlos. Si el Consejo se pone a funcionar sin los representantes del Congreso pueden llover planteos pero lo cierto es que también podría obligar al Legislativo a correr para designar vacantes y que no se genere una suerte de vacío institucional en un ya de por sí complejo panorama. Todas preguntas.

Las acciones de Molea dentro del Consejo y para el escenario futuro dispararon su cotización. Además de salvar al kirchnerismo de un papelón histórico que podría haber sido la consagración automática de la lista macrista de abogados, podría hacer causa común con quien surja de la elección académica. Son tres votos que el oficialismo debería apreciar porque todo indica que el camino a los 20 le es ampliamente desfavorable. De ponerse en marcha, será interesante analizar el reparto de comisiones y las posiciones donde se ubique cada consejero.

Nadie alberga reales expectativas de que el proyecto de ley que el Gobierno impulsó y tuvo su aprobación en el Senado tenga el mismo trámite en Diputados. La oposición ya advirtió que pretende sancionar una norma que incluya el formato de 20 y a la Corte en la presidencia, tal cual es el modelo “transitorio” que debería ponerse en marcha desde el 16-A. Un punto intermedio, como informó este diario, incluye a la Corte pero sin el beneficio de inventario de la presidencia. Sería la opción que menos desagrada a un sector del oficialismo dialoguista que considera que debe aprobarse una nueva ley porque el Consejo no puede funcionar bajo un régimen de 1998 que fue reemplazado en 2006 por la ley ahora declarada inconstitucional.

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