El radicalismo porteño debutó en la inusual práctica del bolillero para decidir la conformación de la junta electoral que fiscalizará las elecciones internas del 12 de agosto. Fue ante la falta de un mecanismo de acuerdo o de votación, casi una democracia perfecta como la que teorizaron los griegos: cualquier ciudadano puede gobernar aun elegido por sorteo.
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Es la primera vez en la historia radical, desde la vuelta a la democracia en 1983, que los caciques porteños de la UCR tienen que recurrir a un expediente por no poder ponerse de acuerdo en el reparto de cargos, incluso menores como en este caso.
La suerte no fue de lo mejor para el grupo Participación, que hegemoniza el presidente de la Nación, ya que querían dejarlo al margen de esas discusiones de entrecasa y aliviarlo de tener que inmiscuirse en tan poca cosa, pero Fernando de la Rúa salió agraciado con una de las sillas de la Junta Electoral por decisión del bolillero. Así, el Presidente debería integrar ese grupo de media docena de radicales que fijará la vista en urnas y cómputos domésticos. Siempre se ha reconocido que el principal activo del actual presidente es la suerte: aquí se comprobó otra vez.
Es tal el desentendimiento entre las corrientes internas de la UCR que la semana pasada la mesa de conducción del Comité Capital, que preside Silverio Fernández Gaido, terminó una reunión a los gritos en la que sólo pudo acordar que la Junta Electoral se decidiría por sorteo.
Por eso Gaido encargó la compra de unas 50 cápsulas plásticas, del estilo de las que traen algunas golosinas con juguetitos infantiles dentro. En este caso, con otro nivel de juego, en las capsulitas se colocó un papelito con el nombre y apellido de cada uno de los candidatos a conformar la junta.
División
Por cierto se extrajeron 8 -cuatro de titulares y cuatro de suplentes-ya que los otros dos miembros son el presidente del Comité Capital y la titular de la Convención, Silvia Collins. En esas titularidades va la mayor división por la que atraviesa actualmente la UCR: Gaido, un delarruista puro y Collins, acólita de la línea Centenario que comanda Jesús Rodríguez. Este aspira a desplazar a la línea presidencial y es promovido por su tribu como presidente del Comité Capital en lugar de Gaido. J. Rodríguez mantiene una alianza con el terragnismo, aun cuando ni él ni Rodolfo Terragno salieron todavía públicamente a propagar su candidatura (el ex jefe de gabinete se presentará a senador). Los acólitos de esa dupla quieren a toda costa que la lista de candidatos al 14 de octubre y cargos partidarios pasen por elecciones, rechazan una boleta acordada porque sostienen que «hay que hacer una demostración de fuerza». La mayoría hasta ahora en el radicalismo de la Capital la vienen ostentando la otra dupla que conforman Participación y Cambio Radical de Enrique Nosiglia.
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