26 de abril 2007 - 00:00

Consiguió Alberto Fernández no responder preguntas

Todos los partidos de la oposición de Diputados se negaron ayer a escuchar el informe de Alberto Fernández en el recinto si el kirchnerismo no aceptaba responder a todas las preguntas con la metodología que los bloques habían acordado con el oficialismo. Antes de que el jefe de Gabinete ingresara en el recinto de sesiones, todos los diputados del radicalismo, el ARI y los partidos provinciales habían salido al Salón de Pasos Perdidos, mientras adentro Alberto Fernández comenzaba a hablar de la marcha del país. Por esa razón no escucharon sus explicaciones sobre el caso Skanska, destinadas a involucrar a Jorge Telerman en el escándalo, ni sobre el caso Greco, su particular visión del INDEC o más aún el significado del conflicto docente en Santa Cruz.

La discusión reglamentaria que provocó la ira de la oposición no era menor. Los informes del jefe de Gabinete tienen normalmente tres etapas: un primer mensaje donde se hace referencia a la marcha de la economía y las principales acciones del gobierno, incluyendo allí alguna respuesta a las preguntas que los diputados le envían previamente por escrito, luego todas las preguntas que hacen en el recinto los legisladores y la consecuente La oposición siempre denunció que esa metodología no sirve. Básicamente porque le permite al jefe de Gabinete informar sobre los temas que le interesan e inclusive responder sólo algunas preguntas y desechar las que se quieren evitar.

  • Metodología

  • En vista de la gravedad de los temas involucrados, esta vez todos los bloques de la oposición habían acordado una nueva metodología: acotar las preguntas para Alberto Fernández a cinco temas específicos -Skanska, Greco, INDEC, el nivel de endeudamiento para sostener la política monetaria y las supuestas irregularidades en la obtención de crédito público en el Banco Nación-.

    En una reunión del martes por la tarde con Alberto Balestrini acordaron, además, que Alberto Fernández respondiera las preguntas de cada bloque por turnos. Es decir, que no escuchara todo el interrogatorio y después contestara, sino que lo hiciera pregunta por pregunta.

    Creyó la oposición que así se garantizaría evitar que el jefe de Gabinete se fuera por las ramas en cualquiera de esos temas conflictivos. Ese acuerdo fue cerrado con Balestrini y Agustín Rossi, el presidente del Frente para la Victoria.

    Ayer, la sesión debía comenzar a las 11. Ese plazo se fue postergando hasta llegar a las tres horas de demora. Para ese momento, Fernández hacía rato que esperaba en las oficinas de la presidencia de la Cámara y ya había comunicado que no aceptaba el acuerdo cerrado entre el oficialismo y la oposición.

    Poco después, Balestrini y Rossi se lo comunicaban a radicales, aristas y provinciales. La sesión comenzó, entonces, sin Fernández en el recinto. Se lanzó allí un debate reglamentario sobre la utilidad de los informes del jefe de Gabinete en esas condiciones. El kichnerismo no podía aflojar la posición y tuvo que soportar una larga lista de denuncias.

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