3 de junio 2005 - 00:00

Contagia crisis PJ al Senado

La crisis sistémica que caracteriza al bloque de diputados peronistas -siempre a merced de los vaivenes de la interna del PJ bonaerense y las chispas con el kirchnerismo- ya comenzó a contagiar al hasta ahora más calmo Senado. Con menos peso del duhaldismo y más obediencia al Ejecutivo, esa Cámara se había mantenido alejada de la batalla. Pero desde esta semana toda la presión contenida por los senadores peronistas estalló al mismo tiempo poniendo al oficialismo en situación de peligro, algo insólito para un gobierno que tiene amplia mayoría en ambas cámaras y al mismo tiempo serios problemas para que le sigan siendo fieles.

La Cámara postergó el miércoles el tratamiento del acuerdo transitorio del gobierno con operadores portuarios -por oposición del propio bloque peronista que pide informes más claros sobre la dolarización de sus tarifas, tal como reconoció Miguel Pichetto. Más tarde trabó el Plan Antievasión II -también por queja del propio PJ que abandonó el recinto-. Las dos leyes son claves para el gobierno, pero el bloque que dirige Pichetto demostró que la obediencia al Ejecutivo llegó a límite. Ayer fue un día de pase de facturas en el Senado.

Mientras Jorge Capitanich bramaba por haberse hecho cargo de todos los intentos por salvar la sesión, sin acompañamiento de su bancada, a Pichetto se le cuestionaba no definirse entre la independencia de criterio del bloque y la sumisión que profesa a los pedidos de la Casa de Gobierno.

Los senadores peronistas -que igual que el resto de los partidos reivindican sus cargos por encima de cualquier otro puesto- protestaronpor el maltrato que recibendesde el Ejecutivo -al no ser recibidos ni escuchados y luego exigírseles votaciones en tiempo récord- y por los desplantes de los ministros que no guardan el Congreso las mínimas formas.

Aunque no esté relacionada, la ausencia de Rafael Bielsa sin explicación clara a dos citaciones del Senado -dejando plantados a los legisladores- fue también uno de los detonantes claros de la rebeldía del miércoles pasado y ejemplo de sus quejas.

Pero, además, la lejanía con que el gobierno se relaciona con el Congreso -a pesar de vivir entre ellos la propia esposa del presidente de la Nación-, ha generado curiosas alianzas interpartidarias, muy peligrosas en tiempos de crisis.

• Sinceramiento

Una prueba de estos movimientos fue la oposición de la peronista salteña Sonia Escudero al paquete Antievasión II: «Los senadores y senadores del NOANEA hemos conformado un grupo a iniciativa de la senadora Mastandrea -radical-, de modo que cada vez que aparezca un proyecto que pueda impactar negativamente en nuestras regiones, intercambiamos opiniones. Advierto que cada vez que aparece este tipo de reformas tributarias que tienden a presionar cada vez más sobre la actividad económica, se da un debate que hay que comenzar a sincerar».

Desesperado, Jorge Capitanich pidió «generar las condiciones que nos permitan reunir el quórum suficiente con el objeto de aprobar en general el presente proyecto. Ustedes saben que necesitamos 37 miembros para establecer el quórum y para propiciar la votación en general».

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