Contraataque electoral: el gobierno acusa a Telerman por "facturas truchas"
Jugada del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ayer en el Congreso: sin presencia opositora, sostuvo que el caso Skanska es una operación corrupta entre privados en los que incluyó a TGN, Techint y TGS, mientras en la misma causa involucró en otras corruptelas semejantes a empresas como Aeropuertos Argentina 2000, Banco Galicia, Cencosud (precisó que son los supermercados Jumbo), Autopistas del Sol, Hospital Francés, FilmSuez, Wal-Mart, Harineras Morixe, etc. (en este racconto, ya divulgado por los medios, de endosar culpas a otros mientras el gobierno salva el pellejo, podría haber mencionado otra megacausa con las mismas anomalías, con empresas tan o más importantes y por montos más cuantiosos, que aún duerme sospechosamente en un juzgado comercial). Con ese argumento distractivo creyó abortar las imputaciones que rodean al caso Skanska y el pago de coimas en el Ministerio de Planificación (tema que la Justicia dirimirá más adelante). La falta de responsabilidad estatal que arguyó, sin embargo, no elude al Gobierno porteño de Jorge Telerman: a éste sí le imputa pagos inexistentes o devoluciones presuntas por valor de 500 mil pesos «en un solo día». Presentó esa documentación, aún discutible, que complica también a «Canal 13», radio «Del Plata» y Marcelo Tinelli con una empresa de bebidas que curiosamente ahora se dedica al tráfico de publicidad oficial. El jefe de Gabinete pudo hacer la denuncia gracias a la AFIP, que cuenta con un moderno sistema informático, naturalmente incorporado en la década de los 90. Anoche, apenas dio una respuesta no muy precisa el Gobierno porteño por estas denuncias, al parecer sorprendido por la documentación (lo cual es bastante extraño ya que el juez Javier López Biscayart investiga estos casos desde hace meses y eran bien conocidos). Tampoco habló Elisa Carrió, quien acumula dinamita para la réplica. Es, sin duda, el comienzo del cruce de carpetazos, con fuertes apuestas y resultados imprevisibles. Ayer, Fernández consiguió poner la pelota en el terreno rival luego de que el gobierno demostró, en exceso, la preocupación por el posible enlodamiento oficial en el affaire Skanska. Del otro escándalo, el Greco, no hubo por parte del funcionario una respuesta satisfactoria: más bien provocó cierta sonrisa la explicación de que el gobierno había enviado el proyecto para pagarle 200 millones de dólares a ese grupo mendocino con la convicción interna de que nunca abonaría esa suma. En este caso, no aparece un Telerman para desviar la atención.
-
Reforma electoral: las PASO ponen a prueba la alianza PRO - LLA
-
Milei recibió al magnate de Sillicon Valley Peter Thiel
Ante peronistas de distintas
veredas (kirchneristas y
ex duhaldistas), Alberto
Fernández llevó ayer la
campaña porteña al
Congreso. Contraatacó las
denuncias por el caso
Skanska, que le hacen
sombra al gobierno
nacional, exhibiendo
facturas ligadas a gastos
de la administración de
Jorge Telerman.
¿Por qué, además, la totalidad de las facturas supuestamente truchas que denunció Alberto Fernández están emitidas a favor de «Canal 13» o radio «Del Plata», en todos los casos relacionadas con las mismas productoras?
«Todavía no entiendo por qué lo involucran al gobierno en esto», arrancó el jefe de Gabinete ayer con la cadencia que habitualmente utiliza para razonar en público. Comenzó entonces un recuento de la historia que pasó por el encargo del gobierno a TGN y TGS para la instalación de plantas de compresión que aumentaran el caudal de los gasoductos Norte y Sur, esa doble licitación, los problemas para ajustar los presupuestos y la creación del fondo fiduciario con Repsol YPF y Petrobras como principales inversores: «El único rol del Estado en todo esto fue de administrador de esos fondos destinados a las obras», siguió.
El relato continuó por los montos de cada uno de esos emprendimientos, la participación del Enargas -«no supervisa los presupuestos», dijo-y la licitación final del gasoducto Norte en la que ganó Skanska. En resumen, ratificó la tesis oficial sobre que el escándalo es una cuestión de «coimas» entre particulares.
Entonces, la exposición no podía terminar sin involucrar a todas las empresas que tuvieron facturas emitidas por Infiniti o Calibán, como sucedió con Skanska.
«Alberto Abad nos dijo al Presidente y a mí que en una investigación en Mendoza se había detectado una serie de empresas falsas que emitían facturas falsas. Le dijimos que fuera para adelante», dijo.



Dejá tu comentario