26 de abril 2007 - 00:00

Contraataque electoral: el gobierno acusa a Telerman por "facturas truchas"

Jugada del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ayer en el Congreso: sin presencia opositora, sostuvo que el caso Skanska es una operación corrupta entre privados en los que incluyó a TGN, Techint y TGS, mientras en la misma causa involucró en otras corruptelas semejantes a empresas como Aeropuertos Argentina 2000, Banco Galicia, Cencosud (precisó que son los supermercados Jumbo), Autopistas del Sol, Hospital Francés, FilmSuez, Wal-Mart, Harineras Morixe, etc. (en este racconto, ya divulgado por los medios, de endosar culpas a otros mientras el gobierno salva el pellejo, podría haber mencionado otra megacausa con las mismas anomalías, con empresas tan o más importantes y por montos más cuantiosos, que aún duerme sospechosamente en un juzgado comercial). Con ese argumento distractivo creyó abortar las imputaciones que rodean al caso Skanska y el pago de coimas en el Ministerio de Planificación (tema que la Justicia dirimirá más adelante). La falta de responsabilidad estatal que arguyó, sin embargo, no elude al Gobierno porteño de Jorge Telerman: a éste sí le imputa pagos inexistentes o devoluciones presuntas por valor de 500 mil pesos «en un solo día». Presentó esa documentación, aún discutible, que complica también a «Canal 13», radio «Del Plata» y Marcelo Tinelli con una empresa de bebidas que curiosamente ahora se dedica al tráfico de publicidad oficial. El jefe de Gabinete pudo hacer la denuncia gracias a la AFIP, que cuenta con un moderno sistema informático, naturalmente incorporado en la década de los 90. Anoche, apenas dio una respuesta no muy precisa el Gobierno porteño por estas denuncias, al parecer sorprendido por la documentación (lo cual es bastante extraño ya que el juez Javier López Biscayart investiga estos casos desde hace meses y eran bien conocidos). Tampoco habló Elisa Carrió, quien acumula dinamita para la réplica. Es, sin duda, el comienzo del cruce de carpetazos, con fuertes apuestas y resultados imprevisibles. Ayer, Fernández consiguió poner la pelota en el terreno rival luego de que el gobierno demostró, en exceso, la preocupación por el posible enlodamiento oficial en el affaire Skanska. Del otro escándalo, el Greco, no hubo por parte del funcionario una respuesta satisfactoria: más bien provocó cierta sonrisa la explicación de que el gobierno había enviado el proyecto para pagarle 200 millones de dólares a ese grupo mendocino con la convicción interna de que nunca abonaría esa suma. En este caso, no aparece un Telerman para desviar la atención.

Ante peronistas de distintasveredas (kirchneristas yex duhaldistas), AlbertoFernández llevó ayer lacampaña porteña alCongreso. Contraatacó lasdenuncias por el casoSkanska, que le hacensombra al gobiernonacional, exhibiendofacturas ligadas a gastosde la administración deJorge Telerman.
Ante peronistas de distintas veredas (kirchneristas y ex duhaldistas), Alberto Fernández llevó ayer la campaña porteña al Congreso. Contraatacó las denuncias por el caso Skanska, que le hacen sombra al gobierno nacional, exhibiendo facturas ligadas a gastos de la administración de Jorge Telerman.
Alberto Fernández hizo ayer ante los diputados kirchneristas un puntilloso recuento de las alternativas del escándalo conocido como caso Skanska, intentando siempre alejar al gobierno de cualquier implicancia en el tema. Lo hizo en la intimidad que le brindaba estar solo ante oficialistas, después que la oposición se hubo retirado del recinto. Ganó así un ambiente de silencio absoluto que coronó con la denuncia más fuerte que traía preparada: involucró en ese escándalo de facturas truchas a Jorge Telerman, al mostrar órdenes de pago y facturas del Gobierno de la Ciudad a favor de Sol Group SA, una empresa que, según el juez Javier López Biscayart -tal como explicó Fernández-cumplió las mismas funciones que Infiniti Group o Calibán a la hora de falsificar documentación y que figuraban todas con el mismo domicilio legal de acuerdo con la causa «Di Biase Luis y otros s/ asociación ilícita».

Alberto Fernández mostró en el recinto, con un gozo indisimulado, las copias de esas cuatro facturas emitidas por la Ciudad a favor de Sol Group, en julio del año pasado, con destino a cursar publicidad a favor de «Canal 13» y programas como «Show Match», de Marcelo Tinelli, por un monto de $ 437.500, aunque se reservó contar con la copia de otra más.

El golpe de efecto había sido dato. Mientras el ministro hablaba, sus asesores repartían a la prensa sin problemascopias de toda esa documentación y él coronaba en el recinto: «Elisa Carrió, que dijo que el caso Skanska era el tsunami del gobierno nacional se equivoca; es el tsunami de su socio».

  • Interrogantes

  • Después de esa ruptura definitiva y sin vueltas del kirchnerismo con Telerman, se preguntó: «¿Cómo puede ser que esta denuncia durmiera el sueño de los justos en el juzgado de López Biscayart?». El segundo impacto pretendido, contra el juez acosado en el Consejo de la Magistratura por Aníbal Fernández, también estaba dado.

    Pero también se generaron inmediatamente decenas de interrogantes. Esa publicidad de «Canal 13», facturada por Sol Group, ¿fue emitida? Anoche Telerman dijo que cuenta con esa documentación respaldatoria ya que, de lo contrario, no la hubiera podido pagar.

    ¿Por qué, además, la totalidad de las facturas supuestamente truchas que denunció Alberto Fernández están emitidas a favor de «Canal 13» o radio «Del Plata», en todos los casos relacionadas con las mismas productoras?

    «Todavía no entiendo por qué lo involucran al gobierno en esto», arrancó el jefe de Gabinete ayer con la cadencia que habitualmente utiliza para razonar en público. Comenzó entonces un recuento de la historia que pasó por el encargo del gobierno a TGN y TGS para la instalación de plantas de compresión que aumentaran el caudal de los gasoductos Norte y Sur, esa doble licitación, los problemas para ajustar los presupuestos y la creación del fondo fiduciario con Repsol YPF y Petrobras como principales inversores: «El único rol del Estado en todo esto fue de administrador de esos fondos destinados a las obras», siguió.

    El relato continuó por los montos de cada uno de esos emprendimientos, la participación del Enargas -«no supervisa los presupuestos», dijo-y la licitación final del gasoducto Norte en la que ganó Skanska. En resumen, ratificó la tesis oficial sobre que el escándalo es una cuestión de «coimas» entre particulares.

    Entonces, la exposición no podía terminar sin involucrar a todas las empresas que tuvieron facturas emitidas por Infiniti o Calibán, como sucedió con Skanska.

    «Alberto Abad nos dijo al Presidente y a mí que en una investigación en Mendoza se había detectado una serie de empresas falsas que emitían facturas falsas. Le dijimos que fuera para adelante», dijo.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar