21 de mayo 2007 - 00:00

Controladores descontrolados

Nilda Garré
Nilda Garré
Nilda Garré expondrá mañana ante la Comisión de Defensa del Senado detalles de la crisis en la transferencia del control aerocomercial a manos civiles y sus coletazos en la seguridad aérea. Buscará avales del Congreso en el plan de mano dura contra los gremios aeronáuticos que emprendió apoyada en una recomendación de la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI). La OACI depende de las Naciones Unidas y fomenta el desenvolvimiento seguro del medio de transporte aéreo, había aconsejado a la ministra por escrito «reinstaurar la disciplina en las dependencias ATC (sigla en inglés de Air Traffic Control) mediante el ejercicio propio de la autoridad». Acorralada por amenazas de huelga de los sectores más combativos que están agrupados en el gremio de controladores aéreos, Garré aplicó su autoridad y desplazó a uno de los cabecillas, César Salas, de su puesto de trabajo en la torre de control de Ezeiza. Desde el sábado pasado, Salas, presidente de la Asociación Profesional de Controladores Aéreos (ACTA) pasó a desempeñarse en el Centro de Instrucción, Perfeccionamiento y Experimentación (CIPE) que es un organismo para capacitación de controladores dependiente de la Fuerza Aérea.

También removió a otros destinos aeroportuarios a seguidores de Salas con el propósito de apagar los focos de indisciplina que existirían en las torres de control. Ya se había desplazado al suboficial principal Marcelo Paredes, jefe de torre Ezeiza, líder de los controladores militares que están aliados a sus pares civiles de ACTA. El cambio de destino de Salas se hizo por una disposición del Comando de Regiones Aéreas que es el organismo formal del que aún dependen los controladores aéreos. En una exégesis de aquella recomendación de la OACI, Garré solicitó a Marcelo Saín, interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) un dispositivo especial de personal para blindar los accesos a los centros de control. Con esta barrera se pretendería entre otras acciones, evitar filtraciones de las cintas grabadas con las conversaciones de trabajo de los controladores o la introducción de cámaras ocultas como las que se usaron para las imágenes del documental Fuerza Aérea S.A. En principio se había previsto que Garré recibiera la semana pasada a los senadores de la comisión en el Comando de Remonta y Veterinaria del Ejército Argentino. Sin embargo, la reunión se suspendió porque los legisladores del radicalismo se negaron a ir. Los radicales siempre preocupados por cuestiones de forma querían un ambiente más imparcial y que se «leyera» que era una «convocatoria a informar» no un asado entre colegas. Por eso la reunión se hará mañana a las 13, en el salón Manuel Belgrano del edificio anexo de la Cámara alta. Hace menos de un mes, el bloque de senadores nacionales de la UCR presentó un proyecto para convocar a la ministra e interrogarla sobre las fallas de los radares en los principales aeropuertos del país y de la caída de un avión Mirage durante una exhibición en Tandil, en la que murió su piloto. La mayoría de los senadores integrantes de la Comisión de Defensa pertenece al Frente para la Victoria (FpV) de modo que Garré tendrá un tratamiento entre algodones, pero es posible que se filtren preguntas radicales de la Cámara baja. Desde allí proviene un interrogante del diputado Miguel Giubergia, quien el 4 de mayo pidió al Ejecutivo que diga qué tiempo estará inactivo el rompehielos Irízar, cuál será el presupuesto de las reparaciones y qué tareas de mantenimiento no pudieron realizarse por falta de presupuesto especialmente, aquellas vinculadas al control de averías y a la lucha contra incendios.

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