28 de abril 2006 - 00:00

Crisis de bloque K ya llegó a Balestrini

La crisis interna del bloque de diputados kirchneristas se agravó el miércoles por la noche luego de que un grupo de legisladores del Frente para la Victoria le trasladara al presidente del cuerpo, Alberto Balestrini, su voluntad de tener mayor participación política dentro de la bancada.

El ejercicio de fuerza de Néstor Kirchner no sólo afecta a los bloques opositores.

Ahora hasta los legisladores oficialistas padecen la férrea conducción que el santacruceño ejerce en la Cámara de Diputados a través de Agustín Rossi, su delegado político en el bloque. Este barbado diputado actúa como paloma mensajera de los designios de la Casa Rosada en relación con el Legislativo. Pero la fidelidad y estricta obediencia de Rossi irritó a muchos kirchneristas porque sienten que carecen de un interlocutor válido con el Ejecutivo.

«Lo respaldamos a Rossi, pero no queremos un kirchnerismo bobo», fue la frase que el oficialista de Tierra del Fuego, Daniel Gallo, soltó en el despacho de Balestrini. Acompañado por el misionero Juan Manuel Irrazábal, el jujeño Héctor Daza y el sanjuanino Ruperto Godoy, entre otros, este puñado de kirchneristas rebeldes, que cuentan con el aval de oficialistas de paladar negro, como Carlos Kunkel y Carlos «Cuto» Moreno, le plantearon al ex intendente de La Matanza su voluntad de redoblar la apuesta en la Cámara baja. «Nosotros no dudamos de apoyar todas las iniciativas del Presidente pero con un bloque de 118 diputados estamos en condiciones de ganarles el debate-político a los opositores de la UCR, el PRO y el ARI. Por eso no queremos ser sólo un bloque de levantamanos», fue el rugido casi unánime de los legisladores del Frente para la Victoria.

  • Detonante

  • La designación inconsulta de Graciela Camaño como vicepresidenta tercera de la Cámara, que sorprendió hasta a los mismos kirchneristas en el recinto, fue el detonante de las quejas. Con el recuerdo todavía fresco del discurso del otro Camaño -Eduardo- quien durante la apertura de las sesiones ordinarias el 6 de diciembre pasado reprendió a Rossi por criticar las pocas veces que la Cámara había sesionado en el período anterior -reto que despertó el aplauso apasionado de la misma Graciela Camaño-, los Gallo, Irrazábal y compañía pidieron por lo menos no sentarse en sus bancas sin saber qué pasará en el recinto.

    Una primera tregua se intentó gestar el martes por la noche en el departamento del barrio porteño de Recoleta del diputado Carlos Caserio. Allí se reunieron Rossi, Irrazábal y Jorge Argüello, pero no se pudo firmar la paz definitiva. Aunque, por el momento, descartan cualquier riesgo de escisión en la bancada, el tema ya llegó al despacho de Balestrini. Al parecer, no sólo las bancadas opositoras sufren fisuras internas. En el Frente para la Victoria, la autoestima y el protagonismo de muchos legisladores está resentido.

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