12 de julio 2005 - 00:00

Crisis del PJ en Diputados contagia ahora al Senado

El futuro del peronismo en el Congreso se tornó desde ayer aun más incierto. Como si no faltaran elementos para complicar la situación en Diputados -dónde hoy el kirchnerismo intentará apurar nuevamente un paso al costado de José María Díaz Bancalari-, en el Senado Miguel Pichetto, presidente de la bancada PJ, fue más allá de lo políticamente conveniente y también salió a criticar al duhaldismo. Encendió de esa manera un fuego innecesario, en una cámara donde el poderío de los bonaerenses duhaldistas está licuado.

Nadie duda de la lealtad de Pichetto con el Poder Ejecutivo y de ahí la inutilidad de renovar su compromiso al costo de reavivar peleas dentro del bloque -y en especial con Cristina Fernández de Kirchner- que protagonizan, por ejemplo, la bonaerense Mabel Müller y la salteña Sonia Escudero cada vez que se cruzan en el recinto.

La frase de Pichetto que recalentó el ambiente en el Senado parece extraída de la colección de cruces verbales que agotaron durante los últimos días: «No es fácil explicar que se apoya al Presidente y al mismo tiempo se construye una lista opositora. La política, para ser creíble, tiene que tener una concordancia entre imagen y discurso». Hasta ahora, el jefe de la bancada PJ del Senado se había mantenido en un prudente silencio.

En Diputados, la situación está casi fuera de control para mantener una negociación civilizada. Anoche, algunos diputados kirchneristas se comunicaron por teléfono con Néstor Kirchner para dar las puntadas finales a la presentación que harán hoy para empujar la salida de Díaz Bancalari de la presidencia del bloque, aunque juran que el presidente de la Nación sólo monitorea de lejos la pelea.

• Vacaciones

Con el Congreso vacío, en pleno receso por vacaciones de invierno, y muchos diputados y senadores de viaje por vacaciones, les es difícil, de todas formas, reunir el número necesario para intentar un cambio de conducción en la bancada, que el duhaldismo sigue resistiendo. «En la historiapolítica del justicialismo,la primera vez que a un compañero, por estar postulándose a un cargo, se le pide la separación. Es totalmente improcedente», bramó ayer Jorge Villaverde.

De todas formas, hoy por la tarde el kirchnerismo se reunirá para definir si presenta inmediatamente la carta con el pedido de renuncia de Díaz Bancalari -acusado de integrar el binomio para senador con Hilda Chiche Duhalde y perder de esa manera la confianza presidencial- o lo posterga sólo hasta mañana. Dicen contar con 64 firmas de diputados que apoyan ese pedido y creen poder sumar cuatro más. Con ese número, ratificaron ayer que no existe marcha atrás en el intento de desplazar la actual conducción de la bancada. Juran los hombres del Presidente haber rechazado un ofrecimiento del duhaldismo para que Díaz Bancalari pidiera una licencia durante la campaña: sólo aceptan una renuncia a su cargo.

El rionegrino Osvaldo Nemirovsci, que controla el operativo, fue quien confirmó que cuentan con «la adhesión de más de 60 diputados del bloque.Tenemos los votos necesarios para poder pedir el alejamiento de Díaz Bancalari», dijo ayer.

Pero en medio de ese ambiente apareció todo tipo de cruces. Como el del radical santacruceño Carlos Prades, que -imitando el pedido contra Díaz Bancalari- envió una carta a su par Cristina Kirchner: «Hay un evidente conflicto de intereses entre lo que se es y lo que se anhela ser que desde el punto de vista político resulta inaceptable», le dijo. Luego explicó: «Le he pedido a la senadora que considere renunciar a su representación por el pueblo de la provincia de Santa cruz, al que ya no siente como suyo. Hace rato que a la senadora le interesa mucho más lo que pasa en Pehuajó que lo que pasa en Pico Truncado; hace rato que a la senadora Kirchner le interesa mucho más cómo le va al gobernador Felipe Solá que al gobernador Sergio Acevedo», afirmó.

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