15 de febrero 2008 - 00:00

Cristina busca nueva "agenda verde" que aparte a Botnia

Limitada, casi sin márgenes de acción, Cristina de Kirchner decidió abordar el tema medioambiental «puenteando» el conflicto de la pastera Botnia, asunto que ayer la puso, por primera vez desde que es Presidente, frente a frente con los asambleístas.

Para que esa crisis -cuya resolución está atada a lo que disponga el tribunal internacional de La Haya- no abarque, o anule, el capítulo medio ambiente, a la Pesidente le preparan una «agenda verde» para que exponga un perfil hacedor en esos temas.

Tarde descubrió que el problema de la basura, que abruma al área metropolitana y fue el primer elemento de conflicto entre Mauricio Macri y Daniel Scioli, debe figurar entre las prioridades de la Casa Rosada. Es lo que hará en los próximos meses.

Un plan de erradicación de basurales, atado a otro para tecnologizar el tratamiento de los residuos, forman parte de uno de los ejes de la «agenda verde» cristinista. El otro, infraestructural, se liga con el programa de saneamiento hídrico.

Exculpada por los Kirchner luego de affaire con los contratos y gastos en su área, la secretaria de Ambiente, Romina Picolotti, es la figura central del operativo. Con la Presidente, alcanzó un protagonismo que nunca tuvo en la era Kirchner.

Días atrás, la funcionaria participó de un encuentro iberoamericano en República Dominicana de responsables de áreas ambientales y planea, para marzo, un viaje a Bruselas. Hacia adentro y hacia afuera, la consigna cristinista es tener una presencia activa en materia ambiental.

Claro que la prioridad está en el mercado interno: absorbido por el caso Botnia, que conlleva la disputa bilateral con Uruguay, al que suelen sumarse episodios -menos masivos-contra la explotación minera a cielo abierto, la Casa Rosada quiere «otro» temario ambiental.

  • Basura

    Por ser un asunto que en la coyuntura no afecta al gobierno nacional, la cuestión de la basura no había figurado hasta ahora con demasiado énfasis entre los temas prioritarios para la Casa Rosada. Eso, a partir de la asunción de Cristina, comenzó a cambiar.

    En rigor, uno de sus primeros actos públicos como presidente fue anunciar la puesta en marcha de un programa para erradicar 26 basurales a cielo abierto, de residuos peligrosos, en distintos puntos del conurbano, dentro de la cuenca Matanza-Riachuelo.

    El plan, al que destinó unos 60 millones de pesos, afecta una zona donde viven casi un millón de personas. Como se trata de un asunto que golpea en los municipios, fueron los intendentes los que encendieron el alerta para abordar, sin matices, el tema residuos.

    Sobrevuela, en tanto, el conflicto más serio: el destino final de la basura que produce el área metropolitana, que ya generó un espadeo dialéctivo entre Macri y Scioli. Antes de asumir, el gobernador planteó como uno de los temas «el manejo de los residuos» domiciliarios. Salvo emprendimientos locales, en general aislados y parciales, muchos de ellos fallidos -como las separación en diferentes bolsitas que propuso Aníbal Ibarra en Capital-, en el gobierno nacional y en el provincial asumen que no hay un programa integral en la materia.

    La Presidente viajará hoy a El Calafate, con Picolotti como escolta, donde esa intendencia adherirá al plan de « municipios sustentables» que contempla, entre otros puntos, la erradicación de los basurales. En adelante, la operación se repetirá.

  • Clausuras

    En paralelo, la secretaría de Picolotti profundizará su campaña de control sobre empresas. Ayer, de hecho, se clausuraron dos establecimientos luego de que inspeccciones de la Secretaría de Ambiente «comprobara anomalías funcionales que atentan contra el ambiente».

    Hasta ahora suman 72 las clausuras como parte del plan de saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo.

    En este rubro, en enero, la Presidente avanzó con un plan integral para la cuenca Salí Dulce, que afecta a las provincias de Catamarca, Salta, Córdoba, Tucumán y Santiago del Estero.
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