A la espera de un atajo aportado por Hugo Chávez desde Caracas, un improbable pase de magia que fulmine todas las sospechas que acechan al gobierno, Cristina Fernández evalúa el formato adecuado para repudiar, siquiera de manera lateral, el affaire de la valija.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El martes, en el Luna Park, la primera dama encabezará el lanzamiento de la fórmula oficial con el mendocino Julio Cobos. El show, puntilloso y guionado, se producirá a cinco días de la renuncia de Claudio Uberti, por ahora el único expulsado por el escándalo del valijazo.
El fin de semana, en el gobierno se analizó cómo abordar el asunto. La magnitud de la crisis, en la que la candidata intervino para plantear la salida de Uberti, obligó a la Casa Rosada a evaluar un modo oportuno para referirse al escándalo. O, en todo caso, ignorarlo.
En principio, según trascendió en el gobierno, la decisión es que la primera dama haga una referencia global sobre el caso: destaque la «veloz» determinación de su marido para castigar el «error» de Uberti y deslice, incluso, una mención a «viejos hábitos».
Sin embargo, en otros ámbitos, no se descarta que pase por alto el hecho. No sería la primera vez: cuando se lanzó su candidatura, el 19 de julio en el Teatro Argentino de La Plata, no pronunció una palabra sobre lo ocurrido, 72 horas antes, con Felisa Miceli.
Se volvió un estigma: cada jugada de brillo político, que el gobierno proyecta con estruendo y luces para que se luzca Cristina Fernández, aparece, siempre, como un castigo o un mal augurio, empañado por el ruido de un episodio escandaloso y traumático.
Ocurrió con la bolsa de Miceli, cuando la ministra fue forzada a renunciar el lunes anterior a la presentación formal de la postulación presidencial de la senadora. Se repite ahora: Uberti dejó el gobierno a menos de una semana del circo con la fórmula K.
Especulación
Ayer, un dirigente de diálogo frecuente con Kirchner se lanzaba a una especulación sobre la sucesión de hechos. «¿No es raro que cada vez que se va a producir un hecho relevante estalle un escándalo?» Se trata, claro, de una mirada conspirativa.
El nudo que tratan de desatar en el gobierno es cómo abordar -y repudiar- el caso de la valija sin que eso se interprete como un golpe velado al gobierno de su esposo cuando, en realidad, el principal potencial, explican, es la continuidad de la bonanza económica.
Es decir: ¿cómo despegarsey tomar distancia de los tropiezos y puntos oscuros del gobierno, pero apoyarse sobre lo que, en términos electorales, aparece como el gran capital de la candidata oficial, la recuperación económica de los últimos años?
Dejá tu comentario