Bajo el desafiante título de «¿Con amigos como éstos?», el influyente diario «The Wall Street Journal» lanzó el viernes una muy dura crítica a John Kerry por los invitados latinoamericanos que llevó a su investidura como candidato presidencial demócrata en la convención de Boston. La senadora y primera dama, Cristina Fernández de Kirchner, no salió bien parada, ya que compartió la terna de amigos incómodos con el comandante sandinista Tomás Borge y el controvertido ex presidente peruano Alan García.
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Sobre Cristina Kirchner, el artículo señala que representa a un gobierno «populista», «notoriamente de izquierda» y «antiestadounidense». Dice que su marido tomó la guerra contra el terrorismo como una «oportunidad para arrancar concesiones» a EE.UU., que se negó a condenar a Fidel Castro por sus violaciones a los derechos humanos y que hasta fue invitado por éste a visitar Cuba. Además recordó que, durante su viaje a EE.UU., la senadora buscó, «para pulir su imagen inter-nacional», concentrarse «en los crímenes del viejo gobierno militar ignorando el terrorismo de izquierda de la época». Lo que se dice una descripción poco favorable. Borge y García, los otros miembros del «cuadro de honor» del «Wall Street Journal», no quedaron mejor.
El primero es presentado, entre otras delicias, como alguien que usó «la policía secreta y una no pequeña medida de brutalidad» durante el régimen sandinista. Y, con foto de 1985 de Kerry en Managua y todo, recuerda cómo el senador por Massachusetts se negó entonces a respaldar la política de seguridad de Ronald Reagan en América Central.
De García recuerda (¿cómo podría ser de otro modo?) las acusaciones de corrupción que lo involucraron y el modo en que dejó a Perú al finalizar su hora de poder en 1990: «En ruinas, sufriendo hiperinflación, escasez y el terror brutal del maoísta Sendero Luminoso».
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