Cristina mandó a Moyano a ver acto desde la popular
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Una distendida Cristina de Kirchner, pero escondida detrás
de un abanico, ayer en un acto en La Matanza, donde conmemoró
el Día de la Lealtad que se pareció climáticamente
-dijo- a aquel del 45.
Dual, la candidata se hizo un baño de peronismo en La Matanza y luego, con un discurso menos explosivo y sin exceso de referencias al peronismo, compartió otro acto con Daniel Scioli y el alcalde radical K Enrique García, en Vicente López.
Allí, la candidata pidió el voto de los «que tienen un buen pasar» -es la zona donde su performance electoral, según las encuestas, muestra más baches- aunque, para no descompensar, convocó a « trabajar por los que todavía no tienen trabajo ni pavimento ni un hospital cerca».
En La Matanza, el acto « oficial» por los 63 años del 17 de octubre contó con la presencia de la cúpula de la CGT encabezada por Hugo Moyano. Sin embargo, al camionero no le reservaron un lugar en el escenario: tuvo que quedarse abajo, detrás de las vallas.
No estuvo solo: en el corralitotambién quedaron atrapados-Antonio Caló, de la UOM, Carlos Kunkel, Gerónimo «Momo» Venegas, de Las 62, y Juan Carlos Dante Gullo, entre otros. La presencia gremial tenía una lógica básica: se inauguraba una escuela de oficios.
A pesar de esa exclusión, Kirchner tuvo un gesto: al terminar el acto, se acercó a saludar a Moyano, que esperaba detrás de las vallas. Amnistiado, el jefe de la CGT cumplió con su parte: «El pueblo peronista votará a la senadora», dijo.
En el escenario, en tanto, estaban Néstor Kirchner, Daniel Scioli, Felipe Solá y los candidatos porteños Daniel Filmus y Carlos Tomada. El ministro de Trabajo fue el encargado de peinar la agenda sindical e invitar, uno a uno, a los caciques gremiales.
Alberto Balestrini y el intendente local, Fernando Espinoza, completaron el elenco: fue el PJ matancero, a dúo con la UOM local, el que armó y garantizó una multitud ordenada y educada para que el show no tuviera, siquiera, un mínimo incidente que recuerde al 17 de octubre pasado.
El planteo, genérico, de unir al peronismo estuvo, como siempre, salpicado por la convocatoria concertadora que repite permanentemente la candidata.
«Cada vez que nos hicieron creer que un radical, un socialista o un peronista podía ser nuestro enemigo, es allí donde hicieron pie las minorías que nunca quisieron a los argentinos y entonces nos llevaron a un proyecto de hambre, miseria y dolor», alertó.




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