11 de mayo 2011 - 11:29

Cristina negocia con Reutemann de copiloto

Carlos Reutemann
Carlos Reutemann
Mientras ayer Cristina de Kirchner daba otro mensaje cifrado sobre la posibilidad de ir a la reelección, al mismo tiempo seguía su curso la orden presidencial de jugar la carrera electoral de octubre en las pistas de Fórmula 1. Es que el de ella, como todos los caminos políticos argentinos, sean oficialistas, disidentes u opositores, termina conduciendo a esa Roma de la provincia de Santa Fe, que es la localidad de Llambí Campbell, donde reside Carlos Reutemann. Hace dos días, un cristinista de paladar negro, de la costilla de la Presidente (esto es, de un despacho a pocos metros del de ella en la Casa Rosada), hacía una peregrinación más para encontrarse con el excorredor de Fórmula 1, para seguir con las conversaciones, ya avanzadas, sobre una vicepresidencia santafesina para la fórmula electoral de octubre 23. «Lole nos va a acompañar, eso firmalo», le dijo a Ámbito Financiero una fuente de la Casa Rosada involucrada en la «operación Fórmula Uno», como se ha dado en llamar esta leva para la vicepresidencia, mientras el reloj descuenta las horas hacia el dead-line para la presentación de listas (el próximo 23 de junio para la definición en primarias el 14 de agosto).

«Hay sólo dos figuras que hoy le suman a Cristina», agregó ese «operador» de CFK. De acuerdo con esa fuente, los dos políticos que podrían «agregarle algo» a la actual presidente en su casi asegurada carrera a un nuevo mandato son Juan Manuel Urtubey, el gobernador de la provincia de Salta (quien hace un mes dijo que jugaría a nivel nacional recién para las presidenciales de 2015), y el mencionado Reutemann.

«El rodearse de jóvenes, el darle cargos ejecutivos a La Cámpora está muy bien, pero es más de lo que tenemos, no agrega», confesó la fuente, que, ante la repregunta de este diario sobre si La Cámpora estaba restando votos, prefirió contestar con un silencio. De aquellos que otorgan. «Tenemos asegurado el triunfo en octubre; ahora queremos ampliarlo a un espectro más abarcativo», dijo.

Si bien algunos analistas consideran que Reutemann es un Hamlet diplomado, que ante la duda va a optar por decir «no» (como lo ha venido haciendo desde fines de la década del 90 ante cualquier propuesta para presidente o vice), otros, como Fabián Perechodnik, director de la encuestadora Poliarquía, creen que, de concretarse, la jugada «Fórmula Uno», «le agregaría un enorme volumen político, aunque no necesariamente más votos a la base electoral que ya tiene Cristina».

Para Perechodnik, si bien «Reutemann se ha convertido en un símbolo político en el imaginario colectivo y por sobre todo en la cabeza de algunos dirigentes», que CFK lo busque para que la acompañe en la fórmula «mostraría un tono de apertura política, con una amplitud contrapuesta frente a lo que hasta ahora no ha dejado de hacer: blindarse dentro del kirchnerismo post-Néstor o cristinismo», agregó. «Ampliará con esto su base desde la diversidad, porque hasta ahora ella concitaba un voto monocolor y con Reutemann sumará moderación y peronismo crítico», señaló este analista. Ese «otro» peronismo que sumaría con Reutemann es el que se diluyó o autoinoculó en las disputas de preprimarias entre Eduardo Duhalde, Alberto Rodríguez Saá, Mario Das Neves, Felipe Solá y Francisco de Narváez.

Los números de Poliarquía son contundentes: la imagen de la Presidente supera hoy los 55 puntos, seguida por la del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, con tres puntos menos (a nivel nacional) y detrás de ellos, y distanciado a otros 20 puntos, un pelotón de políticos de menor relevancia electoral. En cuanto a Reutemann, su imagen hace rato que no mueve el amperímetro al estar recluido en su estancia de Llambí Campbell y alejado de la escena política, dicen en Poliarquía. «Su incorporación a la fórmula de Cristina, además de llevar un jugador que es sinónimo de política en la cancha grande (en contraposición a los políticos con base exclusivamente territorial), ayudaría a derramar votos pro CFK en la provincia de Santa Fe -el tercer distrito electoral en cuanto a tamaño-, donde hoy el kirchnerismo juega en cancha embarrada», dijo Perechodnik a este diario.

Hasta ayer, Carlos Reutemann todavía no había pronunciado uno de sus «no» crónicos. «Seguimos hablando con Lole la semana próxima», confesó uno de los encargados de la «operación Fórmula Uno». «Lole y Cristina se tienen mucho cariño y respeto y ella no olvida que él fue uno de los primeros en acercarse durante el velorio de Néstor y acompañarla», recordó esa fuente.

Acompañando en la fórmula a Cristina, Reutemann aportaría, sin duda, la moderación que en 2003 Néstor Kirchner buscó en la figura de Scioli y el espectro suprakirchnerista que la misma CFK encontró en 2007 en el ese entonces radical K Julio Cobos. El kirchnerismo puede evolucionar, blindarse o galvanizarse, pero no abandona, se ve, a la hora de los votos, esa maña de asociarse con moderados.

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