30 de abril 2010 - 20:03

Cristina se autoenarboló como un "ícono de la libertad de expresión"

Cristina de Kirchner y Hebe de Bonafini estuvieron acompañadas por el ministro Alberto Sileoni, y el secretario Oscar Parrilli.
Cristina de Kirchner y Hebe de Bonafini estuvieron acompañadas por el ministro Alberto Sileoni, y el secretario Oscar Parrilli.
"Si hay un ícono donde queda expresada, condensada, donde haya mayor libertad de prensa, es en esta Presidenta". Así se autoreferenció Cristina de Kirchner durante un acto en la ex ESMA por los 33 años de la primera marcha de la Madres de Plaza de Mayo. "En la República Argentina, la libertad de expresión es para todos", remarcó en repuesta a los diputados y senadores que denunciaron que el Gobierno nacional está detrás de los ataques a la prensa.

"Libertad de expresión sería que todas la voces, absolutamente, todas las voces se puedan escuchar en todos lados, pero no lo podemos hacer porque todavía no se puede aplicar la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que consagra que todas las personas, tengan la posibilidad de tener un medio de expresión que llegue a la sociedad", sostuvo la jefa de Estado desde el escenario montado en la vieja Escuela de la Armada.

"Tengo la esperanza que esa decisión que no entra en ninguna cabeza, ni en ninguna biblioteca pueda ser subsanada por la Justicia", agregó. La Presidente se refería a los fallos que confirmaron la suspensión de la aplicación de la SCA porque irregularidades en la votación en la Cámara de Diputados. Fernández abogó por "ampliar el universo" de la libertad de expresión "en una sociedad como hoy, donde no solamente aquí, sino en todas partes del mundo, pocas empresas tienen el monopolio de la información"

El jueves, un grupo de legisladores de la oposición desdeñaron el "escrache" anónimo contra periodistas de Clarín con afiches callejeros y repudiaron el "juicio ético y político" en Plaza de Mayo donde de Hebe de Bonafini declaró "culpables por traición a la Patria" a un grupo de periodistas por su actuación durante la última dictadura militar.

Acompañada en el escenario por el ministro de Educación, Alberto Sileoni, Cristina de Kirchner descartó que el Gobierno nacional convoque a las fuerzas de seguridad para dispersar a una movilización o protesta. "Pese a esto, y otras cosas, hemos alcanzado un nivel de libertad de expresión donde cualquiera puede decir lo que se le de la gana, sin temor a que nadie sea reprimido. Prefiero un millones de críticas antes que llevar sobre mi conciencia que por un acto de represión le pasó algo malo a un argentino".

"Da bronca cuando llegas tarde trabajo, te descuentan el día, porque un grupo de personas sin representación impide el paso, o impide el derecho a transitar", lamentó en referencia a los múltiples cortes de rutas y autopistas de los movimientos sociales que reclaman ingresar al plan de cooperativas Argentina Trabajo. Asimismo, criticó la postura de "algunos medios de comunicación" frente a las protestas. Estos medios "exacerban la bronca natural en la gente, pero luego pasa algo y son los primeros que salen a azuzar contra la violencia, expresan condolencias con la víctima, y organizan manifestaciones contra la represión"

"Hace tiempo que están buscando una victima. Les aseguro que mientras sea Presidente, no va a salir ninguna orden para que haya una víctima", sentenció.

Además, recordó la época del conflicto con las entidades agropecuarias. "Están los que marchaban con carteles donde yo aparecía con algunos adjetivos calificativos no muy sanos ¿Ustedes vieron que me enojé? No, es parte del juego de la vida democrática", concluyó.

* La jueza Bonafini

El jueves, Bonafini tomó por cuenta propia la balanza de la Justicia y pretendió sentar en el banquillo de los acusados a un grupo de profesionales de prensa y empresarios de los medios de comunicación que -según ella cree- actuaron en distintos momentos de la dictadura en complicidad con las fuerzas militares.

Montó un escenario en la Plaza de Mayo, colocó un cartel con leyenda "hasta la victoria siempre, hijos" y ubicó a tres "fiscales" acusadores a la derecha. Los testigos se sentaron en una platea improvisada hasta que los fueron llamando para dar sus versión. La mayoría eran ex compañeros de los "acusados" o ex empleados de las empresas. En la lista de "juzgados" estaban Mariano Grondona, Samuel "Chiche" Gelblung, Mauro Viale, Raúl Portal, Joaquín Morales Solá, Vicente Massot (dueño de La Nueva Provincia), Claudio Escribano (ex director de La Nación), Magdalena Ruiz Guiñazú y Marcelo Araujo, actual relator oficial del Fútbol Para Todos del Gobierno nacional. Ninguno fue absuelto.

Aunque la asistencia no pasó las 200 personas (ni si quiera Canal 7 cubrió), Bonafini adelantó que los "próximos enjuiciados serán los jueces".

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