Las idas y vueltas que tuvo -en la víspera-la visita de Alberto Fernández al Congreso dejó al desnudo una puja de poder en el oficialismo del Senado. El jefe del bloque, Miguel Angel Pichetto, quedó descolocado por 2 situaciones: por un lado, el jefe de Gabinete le hizo saber en la noche del martes que no iba a asistir a la Cámara alta, a las 48 horas siguientes. El miércoles, a primera hora de la tarde, Pichetto comunicó oficialmente la novedad y desató la ira de la UCR y el Interbloque Federal de provinciales.
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Ante el reclamo de la oposición, el peronismo logró que Fernández reviera -en la misma jornada-su decisión. Curiosamente, no fue Pichetto quien trajo la novedad de que, finalmente, concurriría al Parlamento sino la duhaldista Mabel Müller, que forma parte de la cúpula del PJ, pero no había aparecido -hasta anteayercomo nexo entre ambos poderes.
Ese dato resultaría irrelevantesi no fuera porque el titular de la escudería justicialista terminó enterándose del cambio de planes del ministro coordinador después de que muchos de sus compañeros de bloque (como Mabel Müller) y que, incluso, radicales y provinciales le dieran la noticia.
El rionegrino debe enfrentar las inclemencias de comandar un bloque con figuras de mucho peso -ex gobernadores como Carlos Reutemann y Rubén Marín-, y con una creciente presencia femenina que no siempre resulta fácil de armonizar en el ámbito doméstico. El mismo cuadro, si bien con algunos nombres cambiados, le provocó, en su momento, algún disgusto al predecesor de Pichetto, el sanjuanino José Luis Gioja.
• Avance
No fue llamativo que fuera una dama quien avanzara sobre territorio de Pichetto (esa misma legisladora logró consolidar su influencia en tiempos del designado Eduardo Duhalde). Por si fuera poco, en el recinto, Cristina Fernández de Kirchner opaca cualquier otra figura institucional.
La comedia de enredos dio lugar a una serie de especulaciones sobre eventuales modificaciones en la conducción de la bancada oficialista. En la danza de nombres, a la cual no era ajeno como candidato el del riojano Jorge Yoma (de muy buena relación, llamativamente, con el aludido), saltó Alberto Fernández, a quien se le atribuía una supuesta intención de provocar, con sus idas y vueltas, un esmerilamiento de Pichetto. Sea como fuere, el rionegrino se mostró algo contrariado, aunque firme en el cargo.
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