3 de septiembre 2004 - 00:00

Cuando la agudeza sólo es amenaza

Parece que Susana Rueda no sólo apabulla a sus colegas hombres de la CGT. Entrevistada a menudo en distintos programas radiales, la sindicalista rosarina logró -como pocos- evitar ser sometida a preguntas ásperas por periodistas masculinos, como Rolando Hanglin o Néstor Ibarra. Este último, incluso, antes de despedirla le reconoció: «Vio que no le hicimos ninguna pregunta comprometedora». Sorprendida -y hasta molesta por la afirmación-, Rueda desafió al periodista a que arriesgara una requisitoria más profunda, pero el conductor la calmó con simpatía: «No, no, está bien así, lo hizo muy bien». Un desperdicio, porque debió preguntar si se lo facilitaban.

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