6 de junio 2003 - 00:00

Curioso: la esposa de Kirchner será la acusadora de Nazareno

Cristina Fernández de Kirchner pondrá la cabeza de Julio Nazareno en la guillotina, si el juicio político contra el presidente de la Corte que comenzó ayer prospera en Diputados y pasa a la etapa de sentencia en el Senado. Por una reforma reglamentaria, la primera dama consiguió que la dependencia que ella preside, Asuntos Constitucionales, absorbiera las facultades de la desaparecida Comisión de Juicio Político de la Cámara alta. Lo que es más grave es que la Kirchner también mantendría semejantes potestades en caso de que fuera el presidente de la Nación, es decir, su esposo Néstor Kirchner, quien fuera sometido a un planteo de destitución por mal desempeño. ¿Qué hubiera sucedido si Carlos Menem o Eduardo Duhalde se hubiesen asegurado semejante red de seguridad?

Cristina Fernández de Kirchner oficiará de jueza de instrucción en el proceso contra Julio Nazareno que ayer se inició en la Comisión de Juicio Político de Diputados. Obviamente, la causa debe llegar a la etapa de sentencia en el Senado para que la primera dama termine de bajarle el martillo al presidente de la Corte Suprema y habilite una de las vacantes que reclama allí el Ejecutivo.

Para que eso suceda, la embestida debe contar con dictamen de mayoría en la dependencia que administra Ricardo Falú (PJ-Tucumán) y, a continuación, recibir el apoyo de 2/3 de los presentes en una sesión plenaria de la Cámara Baja. Teniendo en consideración el amplio acuerdo que ayer logró la admisibilidad del enjuiciamiento en comisión (ver nota aparte), parece bastante probable -salvo que medie una renuncia del magistrado o un milagro- que Nazareno termine sentado en el banquillo de los acusados en la Cámara alta, de acuerdo con lo que marca el trámite de destitución.

• Razón

La señora de Kirchner, en este caso, asumirá la instrucción del sumario y tendrá la llave que abre la puerta al cadalso. En esa etapa, llevará la parte final del proceso hasta que desemboque en el recinto, donde juzgará -junto a sus pares- al ministro. Hay una razón reglamentaria, más que política, para que la santacruceña tenga hoy la facultad de activar la guillotina y hacer rodar la cabeza que pidió su marido, Néstor Kirchner, durante un discurso por cadena nacional de radio y TV el miércoles.

Desde la reforma que se sancionó a fines del año pasado en el Senado, se suprimió
, entre otras, la oficina que administraba el Juicio Político. Según lo que marca el artículo 61 del reglamento doméstico, esa función pasó a la órbita de Asuntos Constitucionales, cuya jefatura ejerce -curiosamente- Fernández de Kirchner. Un legislador muy ocurrente deslizó ayer a sus íntimos: «Sólo falta que a Nazareno lo cuelguen de una lenga en El Calafate». Más serio, el tucumano Pablo Walter (Recrear) -representante en la comisión del Interbloque Federal de provinciales- advirtió que «la renovación de la Corte debe darse en el marco de respeto a las instituciones y eso supone que el Presidente no ejerza presión sobre el Congreso, bajo ninguna forma». El ex Fuerza Republicana es minoría en una dependencia en la cual el PJ ubicó a varios leales a Olivos como Jorge Yoma, Marcelo Guinle, Guillermo Jenefes, Malvina Seguí y Mabel Müller, más la socia extramuros Vilma Ibarra (Frente Grande). Les falta una firma extra para amañarse la mitad más uno y así lograr la mayoría.

Por cierto, al momento de cambiarse en reglamento, nadie imaginaba que la senadora iba a continuar otra temporada al frente de esta comisión clave y con semejante poder de fuego. Mucho menos que su esposo asumiría la presidencia de la Nación el 25 de mayo. Mientras se gestaba la reestructuración de despachos (en setiembre de 2002), el grueso del bloque PJ de la Cámara alta impulsaba una purga contra la señora Kirchner, entre otras cosas, porque había conspirado contra varias leyes importantes de la administración Duhalde. Intentó, con ayuda de la gobernación de Santa Cruz, boicotear la derogación de la ley de Subversión Económica que exigía el Fondo y trataban de conseguir, con desesperación, Eduardo Duhalde y Economía.

• Posición

Fernández de Kirchner envió un avión sanitario de la provincia para traer desde Corrientes al senador liberal Lázaro Chiappe, quien estaba impedido de volar hacia Buenos Aires. El legislador ya había manifestado su posición en contra de la anulación de la polémica figura penal. Por suerte para el designado, una rionegrina le facilitó número al oficialismo y se logró la derogación.

Con la autonomía que caracterizó el primer año de la patagónica en la banca senatorial (sin disciplinarse a la bancada PJ
, bajo ninguna circunstancia), parecía cantado que sería desplazada de un escritorio que cobraba cada vez mayor envergadura institucional. El escarmiento tardó en llegar porque, con la interna Menem-Duhalde en plena ebullición, los senadores no querían agitar las aguas de entrecasa y, menos, despertar la ira de Cristina.

A partir de que
Duhalde bendijo a Kirchner como su candidato, la situación cambió de negro a blanco y Cristina Fernández se aseguró la permanencia en el sillón, con el agregado de que absorbería -a las funciones clásicas de Asuntos Constitucionales (por caso, el análisis parlamentario de la declaración del estado de sitio, las intervenciones federales y la aplicación e interpretación de normas constitucionales)- el manejo del proceso de juicio político.

Lo que nadie tomó cuenta hasta ahora
, es que podría producirse un absurdo. Si hubiese un pedido de destitución contra Néstor Kirchner y éste prosperara en Diputados, sería su propia mujer la que tendría que instruir el caso en la Cámara alta. La explicación es sencilla: entre las potestades que asumió Asuntos Constitucionales de la desaparecida Comisión de Juicio Político del Senado figura no sólo la sustanciación de la sentencia contra los miembros de la Corte sino también las causas contra el presidente de la Nación y vice, más el jefe de Gabinete. Aún cuando parece imposible llegar a tal extremo, ¿qué hubiera sucedido si Carlos Menem o Eduardo Duhalde se hubiesen animado a garantizarse una red de contención semejante o la hubieran permitido?

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