30 de noviembre 2001 - 00:00

Darían al ex rey Zahir rol clave en la transición

Kabul (AFP) - Amos y señores de Kabul durante más de dos siglos, los pashtunes afganos (la etnia mayoritaria del país) concentran sus esperanzas de reconquistar el poder en uno de los suyos: el viejo rey Zahir Shah, de 87 años, exiliado en Roma desde que fue derrocado en 1973.

Aprovechando la vía abierta por los bombardeos estadounidenses, la Alianza del Norte tomó las calles de Kabul en noviembre y echó a los talibanes, últimos representantes de la dominación de los pashtunes en el país. Ahora éstos sólo pueden recurrir al ex monarca Zahir Shah, cuyo reinado fue interrumpido en 1973 por su primo, Sardar Mohammad Daud, que proclamó la República. Zahir dejó, sin embargo, un buen recuerdo: fue el período más largo sin guerras y mejoraron los derechos humanos, sobre todo de las mujeres.

• Roma étnica

El rey pertenece a una de las dos ramas de la tribu pashtún: los «durrani». La otra, los «ghilzai», fue origen también de varios dirigentes afganos, entre ellos, tres presidentes de la era comunista, Noor Mohammad Taraki, Hafizullah Amin y Najibullah, ejecutado en 1996 tras la llegada de los talibanes al poder. El propio líder de los talibanes, el mullah Mohammed Omar, es también un «ghilzai».

Más allá de sus divisiones internas, sin el factor pashtún, es impensable un gobierno estable en Afganistán. Y la Alianza del Norte, la oposición a los talibanes, siempre fue considerada una «coalición heterogénea» de minorías uzbekas, tayikas y chiítas, cuya falta de entendimiento condujo, a inicios de los '90, al poder a los talibanes.

«Por ahora, el rey es la única autoridad que puede reemplazar a los talibanes, ya que es la única personalidad pashtún que ha emergido. Tal vez haya que instaurar en Afganistán un sistema parecido al británico, donde el rey gobierna junto con un primer ministro democráticamente elegido», concluyeron los expertos.

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