De buen humor, el ex presidente mantuvo reuniones políticas
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Como otra muestra de la tensión que envuelve a la política, en el entorno más estrecho del ex presidente llamó la atención la forma brutal con le pidió de manera pública, al gobernador bonaerense que identifique "quien le ata las manos" para poder actuar en materia de seguridad. Dicen que Néstor montó en cólera cuando conoció esas declaraciones efectuadas por el marido de la víctima de una salidera bancaria, Carolina Píparo, sobre la imposibilidad de hacer más contra el delito.
La relación con los "varones del conurbano" es otro de los temas que lo preocupa a Néstor Kirchner y más después de la conformación del llamado "grupo de los ocho", que reúne a los intendentes díscolos del kirchnerismo. Ellos son Pablo Bruera (La Plata), Sandro Guzmán (Escobar), Sergio Massa (Tigre), José Eseverri (Olavarría), Joaquín de la Torre (San Miguel), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), Gilberto Alegre (Villegas) y Luis Acuña (Hurlingham).
Hasta el viernes se pensaba que el chequeo médico previsto para ayer iba a ser sólo de rutina. Tanto es así que ese día, como es habitual, el diputado Kirchner jugó al fútbol con sus más allegados. Vistiendo la camiseta del club de sus amores, Racing, tuvo a mal traer a los contrincantes. Habitualmente suelen desplegar sus habilidades en la cancha de la quinta presidencial, el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, el ministro de Economía, Amado Boudou, el secretario de Obras Públicas, José López, el titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga, el subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta y Alfredo "Corcho" Scoccimarro, entre otros. Luego de "sudar la camiseta", una picadita, el asado y la charla política son el broche de una noche de distensión en Olivos.
Pero quienes lo conocen dicen que son contados los momentos que Néstor Kirchner dedica al recreo. Obsesionado permanentemente por la política, está siempre en tensión al punto que es habitual que a las horas más insólitas levante el teléfono e increpe personalmente, por ejemplo, a un intendente si vio alguna declaración que no le gustó.
De cara al futuro, el interrogante que se plantea su entorno y conociendo que Néstor "desayuna política, almuerza política y termina el día cenando política", es si va a serenarse en momentos en que esta dispuesto a jugar a todo o nada para que el kirchnerismo siga en el poder.




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