18 de diciembre 2000 - 00:00

De la Rúa halaga a las damas con decreto

Fernando de la Rúa intenta ahora mejorar su perfil ante el padrón femenino y les prometió a las mujeres radicales que esta semana firmará otro decreto reglamentario de la ley 24.012 de cupo femenino, estableciendo que en las listas de senadores deberá respetarse la alternancia, uno y uno, de varones y mujeres. De la Rúa decidió clausurar así una historia de más de 100 años de comentada tradición misógina radical.
Lo que hará el Presidente es extender el decreto reglamentario firmado por
Carlos Menem en 1991, donde se establecía que, en caso de haber una lista de sólo dos candidatos -como ocurrirá con la renovación total del Senado el año próximo-, uno de ellos debía ser mujer. Como se prestó a interpretaciones, De la Rúa se apresta a disiparlas.

Ya la semana pasada
Federico Storani estuvo recibiendo consultas de algunas dirigentes de la Alianza, tanto de la UCR como del Frepaso, sobre esa reglamentación que se está preparando.

El grupo femenino de dirigentes radicales que estuvo trabajando desde el comité nacional de la UCR llegó a Entre Ríos con algunas reservas. Una de ellas,
Norma Allegrone, sabía que los delegados por la Capital Federal no estaban de acuerdo con cristalizar, en la letra de la carta orgánica, una reforma que les complica las negociaciones internas. Algo que haban compartido con sus pares de género Florentina Gómez Miranda, María Luisa Storani y la cordobesa María Teresa Morini, principales motores de la embestida final.

Sin embargo, tanto el titular de la convención,
Sergio Montiel, como el vice Alejandro Armendáriz cumplieron con lo prometido a ellas y anticipado por este diario: reformar la carta introduciendo las reformas elaboradas por la comisión que hace dos años presidió el porte-ño Juan Octavio Gauna. Y para lograrlo apelaron a un argumento que nadie se atrevió a cuestionar en público y menos aún ante las mujeres presentes.

Fue el propio Montiel quien lo planteó abiertamente: «¿Hay alguien que se oponga a la reforma de la carta orgánica, incorporando este proyecto sobre el cupo femenino?». Nadie se atrevió a abrir la boca cuestionándolo. Lo mismo había ocurrido ante una pregunta en la Cámara de Diputados en 1991. La hizo Alberto Pierri antes de que se vote por unanimidad la ley del cupo femenino.

Para esa hora la convención nacional de la UCR había logrado el número justo para poder sesionar. Fueron escasos 178 convencionales presentes sobre los 512 convocados. Con 329 titulares, hacían falta 165 para poder comenzar las deliberaciones. Contrastó con la multitudinaria cena servida en una carpa montada en el puerto de Paraná el sábado a la noche, donde hubo 7.000 comensales (un millar más de lo previsto, por lo que debieron administrar el asado para que alcanzara).


A las mujeres las conformó la actitud de
Montiel y Armendáriz, lo mismo que, más tarde, la de De la Rúa, cuando aludió expresamente a la firma del decreto reglamentario. No vieron la misma actitud en Raúl Alfonsín, quien en sus intervenciones no mencionó en ningún momento el tema.

A partir de ahora la UCR de cada uno de los 24 distritos electorales en que está dividido el país deberá incorporar a sus cartas orgánicas provinciales las mismas obligaciones. Y no podrá haber ninguna lista de candidatos a diputados y senadores nacionales que no observe el cupo.


Particularmente la de aspirantes a una banca en el Senado (serán 72 las que estarán en juego), donde se alternarán un varón y una mujer, es decir a 50 por ciento de las posibilidades.
De cumplirse a rajatabla, las mujeres radicales, frepasistas y peronistas estarán ocupando no menos de 24 escaños en el Senado a fines del año próximo.

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