20 de noviembre 2001 - 00:00

De la Rúa insiste con un vice radical: apuesta a Baglini

Dos jueves atrás, los senadores electos del PJ se conjuraron para ubicar a uno de ellos en la segunda jerarquía del Estado designándolo presidente electo de la Cámara alta. El candidato sería Ramón Puerta, representante de Misiones y coordinador del Frente Federal de gobernadores. Para ese entonces no se había firmado todavía el acuerdo fiscal con las provincias. Pero durante el trámite de ese pacto, tanto Chrystian Colombo como Ramón Mestre introdujeron la cuestión de la jefatura del Senado en la agenda de negociación. En esas charlas comenzó a circular el nombre de Raúl Baglini como eventual jefe del Senado.

Fernando de la Rúa está especialmente interesado en que su segundo sea radical y, de ser posible, confiable. Y algunos resultados consiguió en los últimos días. Por lo pronto, Carlos Menem y su hermano Eduardo se expidieron, en público y en privado, a favor de que le sea reconocido al Presidente el derecho a poner a quien de hecho será su vice. Le hacen un obsequio objetivo al gobierno pero, además, dicen trabajar en favor del PJ: «¿Para qué queremos poner al vicepresidente? ¿Para firmar decretos desagradables y encabezar reuniones de un gabinete desprestigiado?» acicateó Menem a varios senadores. A esta opinión se sumó durante este fin de semana Carlos Reutemann: «No me gustaría que quedemos pegados al gobierno por el sólo hecho de poner al jefe del Senado» confesó, sobre todo después de hablar sobre el tema con el riojano, vía telefónica. Algo similar sucedió con Rubén Marín, aunque su criterio todavía no había llegado hasta Carlos Verna, su hombre en el Senado, cuya opinión seguía siendo anoche solidaria con la elevación de Puerta.

Insinuaciones

La influencia de Colombo se hizo sentir en algunos gobernadores del Norte. El jefe de Gabinete es amigo de Puer ta, pero Julio Miranda y Eduardo Fellner dicen responder a sus insinuaciones cuando manifiestan problemas para apuntalar a un peronista en la presidencia del Senado. Para Puerta es un inconveniente especial: son integrantes del Frente Federal que él integra. Hoy se reunirán todos en la Casa de San Luis, para intentar unificar su personería.

José Manuel de la Sota parece más comprometido con la operación de avanzar sobre la Cámara. De hecho, Juan Carlos Maqueda, su hombre en ese cuerpo, será el segundo del Senado si se impone la candidatura del misionero. Y eso que De la Sota tiene una especial tirria con Puerta, cuyo origen nadie sabe ubicar en el tiempo. Carlos Ruckauf, quien más cerca de Puerta se encuentra a esta altura de la operación, no se expedirá hasta hoy por la noche.

Gravitación

La incógnita de las próximas 48 horas consiste en saber hasta qué punto la presión de los gobernadores pesará sobre el bloque. Los jefes de provincia comenzaban a tener alguna gravitación ayer, cuando en el mismo grupo de senadores electos circuló la idea de que el presidente provisional del Senado siga siendo radical. Eso sí, nadie piensa en Losada: «Puerta tiene derecho a vetarlo» explicaba uno de los peronistas. Es cierto: la postulación del ex gobernador de Misiones tuvo un objetivo mínimo que es evitar que Losada, también misionero, siga creciendo en el distrito a fuerza de aparecer en la TV, usar el Tango 02 y visitar el distrito como presidente, durante los interinatos.

Las miradas giraron por un momento hacia Carlos Maestro. Pero el senador por Chubut no goza de la mayor confianza de De la Rúa, lo que queda muy de manifiesto en el empeño que ponen los amigos del Presidente en cuidar su futuro político: «Maestro tiene una carrera impecable, puede ser el próximo gobernador de la provincia, ¿para qué se va a querer mezclar con el gobierno?» dice la cada vez más desplumada ala política de Olivos. Los mismos argumentos no rigen cuando se pregunta por las posibilidades de Maestro como presidente del bloque oficialista (cargo en el que se afirmaba anoche el jujeño Gerardo Morales, sacando ventaja de que Raúl Alfonsín, deprimido y engripado, no ha tomado intervención todavía en la interna del bloque que va a integrar).

El tercer postulante radical para encabezar el Senado, Baglini, cosecha en cambio la mayor simpatía del PJ, sobre todo por los vínculos que el mendocino estableció en ese partido durante su prolongado pasaje por Diputados. De la Rúa avalaría la candidatura de Baglini, a quien apoyó como sucesor cuando presidió el bloque radical en la Cámara baja, en 1992. Y hasta quiso tenerlo como ministro en 1999 cuando llegó a la Casa Rosada. No pudo conseguir que el ahora senador aceptara el ofrecimiento, algo distinto de lo que podría ocurrir ahora, cuando Baglini se muestra tan entusiasta con ubicarse como la segunda figura de la Nación.

Dejá tu comentario

Te puede interesar