De la Rúa: "No estoy atado a este plan y tampoco a Cavallo"
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Raúl Alfonsín y Angel Rozas al salir ayer del Comité Nacional de la UCR
De todo esto hablaron los radicales en el Comité Nacional y con estas inquietudes fueron hacia Olivos. En el camino, Jesús Rodríguez -acaso el mayor experto en psicología delarruista gracias a tantos años de conflicto interno con el Presidente- abrió el paraguas: «Nos van a pedir una propuesta alternativa pero es una trampa. Nosotros no debemos demostrar que lo de ellos es malo sino que ellos deben explicar por qué es bueno y demostrarlo».
Un minuto después De la Rúa desafiaba pidiendo una opción a las medidas de su ministro de Economía pero Rodríguez, respetuoso de la investidura presidencial, no se animó a exponer su silogismo. El Presidente fue bastante claro si se lo mide contra sus propios récords. Dijo que «tenemos que conseguir la aprobación del presupuesto porque si no el Fondo nos va a negar los u$s 1.260 millones» y recomendó que «no se dejen llevar por lo que se está diciendo por ahí porque el presupuesto no es dramático en los recortes».
Los legisladores están intrigados por la naturaleza de los ajustes porque, en rigor, sólo detectaron la supresión del incentivo docente. Ante esa inquietud, Alfonsín salió como de costumbre en defensa del gobierno -su oficialismo es directamente proporcional a la intimidad que envuelve las reuniones- y concedió que «se entiende que existan presiones porque el país asumió compromisos en distintas oportunidades; por otra parte, no podemos tomar una postura rígida con el presupuesto porque, al menos en mi caso, admito que no lo estudié todavía. Además depende más del PJ que de nosotros». «Vizcacha», como se lo conoce en Olivos (por aquel astuto aunque poco edificante personaje del «Martín Fierro») sabe que la última es una verdad a medias: la distancia entre el peronismo y el gobierno nunca será menor que la establecida entre la UCR y De la Rúa.
• PJ asustado
Colombo ofreció un resumen de sus últimas conversaciones con el PJ: «No soy pesimista porque los noto asustados. Pero es cierto que en las charlas reservadas dicen una cosa y públicamente se vuelven más intransigentes y duros». Los legisladores le recordaron que desde la oposición están desafiando al gobierno con medidas de asistencia social pero «el Vikingo» recogió el guante: «Nosotros vamos a proponer un plan que consiste en asistir a los chicos de padres desocupados y a desocupados de más de 75 años. Es un programa mejor que el de ellos y supone reorganizar partidas sociales por unos $ 2.100 millones».
Insatisfecho, Maestro reclamó un gesto compensatorio por tanto ajuste y pidió por la aprobación de su proyecto para gravar los inmuebles que están en la Argentina a nombre de sociedades radicadas en el exterior. También defendió el de Beatriz Nofal (quien a esa hora compartía el «garden party» de despedida a Sebastiao do Rego Barros, el embajador de Brasil) para castigar a las empresas que llevan dividendos al exterior. De la Rúa puso «peros» a ambas iniciativas, en especial a la segunda porque -sostuvo, naïf- «después vienen todas las empresas a quejarse». Se inquietó, en cambio, por otro tema, el de la prórroga de las sesiones ordinarias. Sabe que es una flecha envenenada del PJ para activar juicios políticos y restricciones a los poderes del Ejecutivo. Para tranquilizarlo le aplicaron su propia medicina, con una respuesta de las que a él le gustan: «Vamos a ir a la Corte para que se preserven las instituciones».



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