19 de marzo 2004 - 00:00

De la Rúa sabe, pero no lo dice

Nadie puede creer -como dice Fernando de la Rúa inclusive ante la Justicia- que un presidente de la Nación, por propia experiencia o porque se lo diga su jefe de espionaje, ignore qué hay de cierto en la leyenda de los «sobres de la SIDE» entre los periodistas. Agregó que él ordenó que se interrumpiesen. ¿Nunca pidió la lista aunque fuera por la curiosidad para ver si había algún adversario o un amigo?

Mencionar esa práctica sin probarla sirve para descalificar al conjunto de los medios y de periodistas con tal generalización. Sobre todo porque los periodistas sabemos que hubo «sobres». Un ex primer magistrado está obligado a decir la verdad. Si De la Rúa insiste en que esos pagos se hicieron antes y después de su breve gobierno (con Menem y con Duhalde, pero da a entender que también bajo Alfonsín) debe probarlo, u ordenar que lo hagan quienes fueron los responsables de su espionaje, en este caso, Fernando de Santibañes.

• Confesión

Ya hay un arrepentido que dice que a él, bajo el gobierno delarruista, le pagaron dineros negros a cambio de favores periodísticos. Ese arrepentido confiesa, por radio y TV, que dulor para un nuevo gobierno.

Pero al no difundir esos nombres quedan enlodados todos los periodistas con sólo considerárselos «posibles de recibir...». Algunas veces se sabe. Por caso, Héctor Magnetto y Fernando Sokolowicz recibieron sin licitación pública a fines de 1999 (meses antes de irse Carlos Menem) valiosas ondas radiales de aire. Eran, entre muchos, los que recibieron ese acto delictivo (por haber hombres de prensa jamás se investigó a nivel funcionarios. Entraban en el delito «Clarín» y «Página/12», por ejemplo).

¿Qué espera De la Rúa para citar con nombres al menos este caso si toda la prensa de izquierda se mofa y seguirá mofándose de él?

El affaire de las «Ondas radiales sin licitación» este diario afirma que no puede ser ignorado por ex presidentes, ¿por qué? Porque el propio De la Rúa, aún en la Casa Rosada, citó a los directores de
Ambito Financiero, Julio Ramos y Roberto García, y les reprochó esa prebenda menemista. Pero se había equivocado. El «Ramos» que figuraba junto a Magnetto, Sokolowicz y otros no trabaja en este diario y operaba para otro.

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