28 de agosto 2002 - 00:00

De la Sota piensa en vice de otro partido

José Manuel de la Sota admitió ayer que su compañero de fórmula «no necesariamente tiene que ser del peronismo; pero debe tener mis mismas ideas, porque si uno se junta sólo para ganar votos es como un matrimonio sin noviazgo y está condenado al fracaso, como ocurrió con la Alianza UCR-Frepaso», afirmó con forzada sonrisa. Su frase hizo pensar a algunos también en las fórmulas de Carlos Menem con Eduardo Duhalde primero y con Carlos Ruckauf la segunda vez.

Uno de los auditorios de la Universidad de Belgrano estaba ayer completo. No había una sola de las 200 butacas vacía y hubo quienes quedaron parados. En su gran mayoría los interesados eran estudiantes locales, aguardando la llegada de De la Sota, gobernador de Córdoba y precandidato a Presidente por el PJ. El secreto de tan masiva concurrencia fue que el área universitaria encargada de organizar estas charlas -a las que ya asistieron Adolfo Rodríguez Saá y Luis Zamora-, ha establecido la obligatoriedad de la asistencia, por la que se otorgan «7 créditos», de los que el estudiantado debe reunir 45 por año. Antes de ingresar los adolescentes se registraban y firmaban, no fuera que quedara sin certificar la asistencia y el pago de los créditos.

De la Sota llegó acompañado del rector de la Universidad de Belgrano, Avelino Porto, hace 10 años candidato a senador por la Capital Federal en nombre del peronismo. En el pequeño escenario el gobernador fue acompañado por el docente de la casa, Miguel Wiñasky, encargado de la carrera de Periodismo, que se limitó a darle la palabra y no volvió a abrir la boca hasta el final, cuando como locutor le fue trasladando las preguntas por escrito, a pedido de De la Sota, que evitó de esta forma confrontar con los jóvenes estudiantes. Un letrero a modo de lema indicaba que el encuentro era parte de un programa llamado «Ideas para una Nueva República».

De la Sota
ingresó sonriente y saludando al paso a la rumorosa platea. Ensayó un sintético diagnóstico acerca del tobogán en que han entrado la política y los políticos. Pero no sólo en la Argentina, sino en el mundo. Y recordó como ejemplo el turbio resultado de la última elección presidencial en EE.UU. «Sentimos que los políticos son corrompibles», dijo, y agregó: «Por eso creo que están en juego las democracias de Occidente».

Recordó las veces que fue derrotado en Córdoba; pero no mencionó su incursión en las presidenciales del '89 formando pareja con Antonio Cafiero y subrayó lo que a su juicio es primordial en un dirigente político: «Me preocupé por cumplir mis promesas de campaña», en obvia alusión a la que hizo en Córdoba para bajar los impuestos. Respondió a todo y también a quien puso en duda el éxito de su gestión en Córdoba. Negó ser el candidato oficial del gobierno de Duhalde y afirmó que los primeros meses de su gestión, en caso de ser electo presidente, renegociará la deuda externa, y se pronunció en contra de la dolarización. En cambio, a favor de «los dólares en el Banco Central; a una paridad equivalente a la de la moneda del país que más nos compra: Brasil».

Prometió que bajará «los impuestos porque un IVA de 21 por ciento es inmoral». Defendió su experiencia cordobesa cuando habló de un seguro de desempleo con capacitación laboral, ayudando a la pequeña y mediana empresa. Similar a la instrumentada en Córdoba con los programas de subsidios a desocupados.

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