11 de septiembre 2002 - 00:00

De la Sota tiene también un lugar

"Dicen que tengo tanta plata y ahí ven, no tengo dónde ir a vivir." La frase la dijo en broma, claro, Carlos Menem cuando comunicó que se quedará a vivir en Buenos Aires. El ex presidente y candidato está en la casa de Armando Gostanian en el country Club Armenio en el partido de Pilar y le pidió a sus amigos que le busquen una casa permanente en la zona del conurbano o en la propia Capital Federal.

Más en serio, y con pedido esa reserva que al final nadie respeta, el riojano habilitó una negociación que puede ser clave para el futuro electoral del peronismo: un acercamiento con José Manuel de la Sota, a quien Eduardo Duhalde le soltó la mano y a quien el ex presidente quiere volver a ayudar en una hora de emergencia.

El domingo Menem estará en Córdoba para participar de un acto empresario que tiene un costado político. Es la inauguración del Super Domo Orfeo del cual es propietario uno de los sponsors de la campaña del riojano, el empresario Euclides Bugliotti. La naturaleza doble del acto hace tolerable la presencia de Menem junto a De la Sota, que es gobernador con licencia de Córdoba. Si eso ocurre el mensaje hacia Lomas de Zamora (Duhalde) será claro y demostrará que el acercamiento que le encargó Menem a la diputada Marta Alarcia prospera.

La decisión de Menem de cambiar de residencia no es algo privado; es la respuesta del candidato a los dirigentes más inquietos de su comando electoral que le exigieron -en el tono que el riojano les admiteque haga como los demás candidatos y empiece a fatigar las grandes ciudades y los medios nacionales.

El santuario riojano, le mandaron a decir a través de Eduardo Bauzá, mantiene al candidato lejos de la gente y todo lo que haga, por importante que sea, pasa inadvertido para el gran público. «La verdad es que me gusta estar en La Rioja, pero entiendo que tengo que empezar a mov erme», reconoció el ex presidente ante sus íntimos.

Esto lo escuchó claro Menem en la noche del lunes cuando recibió a los principales punteros sindicales de su comando, el petrolero Antonio Cassia, el metalúrgico Roberto Monteverde y el plástico Vicente Mastrocolla. Cassia venía de una fragorosa reunión en la mañana de ese día en las oficinas de Bauzá en la cual el dueño de casa debió aguantar una tormenta de quejas de la mayoría de los integrantes del comando de campaña.

• Necesidad

Arrancó el bonaerense Fernando Galmarini quien explicó la necesidad de que no se repitieran actos como el de Santa María, Catamarca. Había sido un gran esfuerzo llevar 5 mil personas, pero la repercusión no había tenido las dimensiones del empeño. ¿Por qué no llevarlo a la capital de la provincia? ¿Acaso teme Menem a los escraches?

Se sumó la cordobesa Alarcia, quien pidió que el comando de campaña de Menem se integre con delegados «oficiales» por cada provincia. Con su comprovinciano Arnoldo Lamisovsky expusieron la importancia del acto que hace el domingo Bugliotti para inaugurar el Super Domo con Menem como único orador. Pero admitieron que el peronismo menemista de Córdoba no participa para nada en la organización de esa presencia, que se considera importantísima porque se hace en casa de De la Sota. Sólo el acercamiento a De la Sota por la vía Alarcia explica que Menem no haya requerido una movilización estrictamente menemista para ese día.

• Dificultades

Pierri, jefe de campaña en Buenos Aires, se agregó al pelotón de quejosos que expusieron todos sus agravios a un enmudecido Bauzá. Explicó las dificultades de seguridad que tiene un acto como el que se prepara para el sábado próximo en el estadio del club Gregorio Laferrere, en el partido de La Matanza. Esperan los menemistas acercar 20 mil militantes para mostrar que puede desbalancear el poder del duhaldismo en el conurbano, algo en lo que fracasaron Menem con Pierri y Antonio Cafiero cuando desafiaron a Duhalde a una interna en abril de 1999 por las candidaturas en las provincia.

Cuando Bauzá se presentó con Pierri ayer en el Armenio, Menem tenía respuesta para todos esos pedidos. Se los había adelantado en la noche anterior el movedizo Cassia, que es el sponsor de las oficinas de campaña en dos pisos de la sede del SUPE que responden al adversario principal de Bauzá, Alberto Kohan.

Allí el ex presidente les anunció que se queda a vivir en la zona del gran Buenos Aires. Quiere una casa segura, no en un country, quizás en un campo con espacio para que haya discreción y tranquilidad. O un departamento en una torre segura de la Capital Federal desde el cual encarar la última etapa de una puja interna que ahora cree puede terminar con un brindis de acuerdo sin urnas
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