Siempre fue fluctuante, discontinua, la relación entre Eduardo Duhalde y Felipe Solá. Pero archivados -siquiera temporalmente- los escarceos del último tiempo, los bonaerenses despidieron 2003 en estado de romance, como novios; una luna de miel al ritmo del chamamé.
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Ignoró Solá el menú criollo: sirvió lomo al champignon con bebida suficiente para el brindis de la armonía, sólo turbado por un nombre que hizo rechinar los dientes de Chiche Duhalde, quien sumó a su catálogo de desprecios a las damas llamadas Cristina, especialmente aquellas que son senadoras.
Lo demás, con presencia casi perfecta de ministros y legisladores nacionales y provinciales -más «colados» como Dámaso Larraburu o Irma Roy- se agotó en anécdotas y juramentos de fin de año sobre el respaldo que el PJ bonaerense dará a Solá y Néstor Kirchner en 2004. Arrancó temprano la velada con una tenida, pactada de antemano, entre Solá y Duhalde.
Charla privada que se agrandó luego con el ingreso de Chiche y Antonio Cafier o. Algo para anotar: referencias -una muy ácida- a la profecía kirchnerista de instalar a la primera dama en Buenos Aires. •Saludos
Tras la cita, los tórtolos pasaron al Salón Francés para iniciar la maratón de saludos, mientras los puntuales se atragantaban con la picada de recepción.
Con demora, se sumaron los senadores -que llegaban de votar el Presupuesto 2004-, cuando diputados nacionales y provinciales ya se habían acomodado en las mesas. En esas rondas, las menciones a un trío fueron un dato recurrent e: el Trío Laurel que, en dos actos, se encargó del divertimento.
A falta de Teresa Solá, de descanso en Punta del Este, fue necesario contratar un grupo de animación. Anfitriona vip una de las virtudes que se le reconocen-, la «Colorada» entretiene a sus invitados. Esta vez no participó del festejo.
•Sintonía
Mesa central inicial para Solá, los Duhalde, Cafiero, Eduardo Camaño y Graciela Giannettasio que, al final de la noche, se zarandeó en un chamamé con el gobernador. Impensada sintonía tejieron Solá y su vice el último tiempo; casi la dama de Varela es hoy su mejor aliada en el duhaldismo «hard». Luego la formación rotó: Chiche dejó a su esposo y se juntó con sus fieles diputadas, José María Díaz Bancalari se mudó con Osvaldo Mércuri y Juan Garivot o- a la mesa de Solá; se sumó luego Juan Amondarai n, jefe de senadores.
El resto se acomodó en desorden, salvo la dinastía de Economía: Jorge Sarghini y Gerardo Otero se juntaron con funcionarios y legisladores del rubro. Disciplina no sólo fiscal la del clan Remes-Sarghini-Otero.
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