16 de diciembre 2004 - 00:00

Decide Solá si peleará con duhaldistas por candidaturas

Felipe Solá se dedicó ayer a hacer un balance de las repercusiones del acto de lanzamiento de la línea propia el martes en la Capital Federal. Enfrenta ahora la decisión mayor: si ir a una interna contra el duhaldismo por candidaturas.
Felipe Solá se dedicó ayer a hacer un balance de las repercusiones del acto de lanzamiento de la línea propia el martes en la Capital Federal. Enfrenta ahora la decisión mayor: si ir a una interna contra el duhaldismo por candidaturas.
La euforia todavía perdura pero, en silencio, Felipe Solá comenzó a delinear sus próximos pasos. Tras lanzar, anteanoche, una línea interna en el PJ, el gobernador rastrea una fórmula para consolidar -y en lo posible expandir-el espacio que, en su génesis, es antiduhaldista. «Terminó el gobierno tutelado de Solá», decían ayer en la Casa Rosada desde donde, la noche del martes, Néstor Kirchner siguió con el acto de Costa Salguero al cual, luego de recibir al gobernador durante media hora, envió como delegados a un puñado de funcionarios.

Pero para Solá, una vez silenciado el aplauso y la payada elogiosa, ayer todo arrancó de cero. Y, como un fantasma, sobrevuela el riesgo de que con el tiempo, lo expuesto en la Costanera se derrumbe y sólo queden migajas dispersas de una aventura política fallida.

• Panorama

Entre balances y proyecciones, el naciente felipismo presenta el siguiente panorama:

• En La Plata se muestran conformes con la convocatoria que, dicen, superó lo previsto. Pero más allá del número -unas 3.400 personas registradas-el análisis más preciso se detenía en qué representaba ese auditorio reunido en torno a Solá. Con más de 50 intendentes, alrededor de 120 concejales (70% del conurbano) y cerca de 30 legisladores provinciales -hubo un solo diputado nacional, Juan Carlos Sluga, aunque en La Plata dijeron que no se convocó al Congreso-, el felipismo se declaró propietario de una porción del PJ bonaerense. Si, como dice Duhalde, el poder real está en los municipios, Solá puede decir que domina 70% del territorio. Pero no es tan lineal: el volumen no se traduce en fortaleza. De hecho, la mayoría son intendentes de distritos chicos -excepto Alberto Balestrini (La Matanza), Raúl Othacehé (Merlo) y Julio Alak (La Plata)- y, para dimensionar, si se juntan a los congresales partidarios de los alcaldes reunidos el martes, se reúne 30% del Congreso del PJ bonaerense.«No será mucho pero hace dos meses no teníamos nada», arguyen en La Plata.

• Así y todo, es un dato inocultable que nunca, en la última década y media, en Buenos Aires hubo un acto con tanta presencia de dirigentes e intendentes donde no reine, aunque sea «in ausencia» y desde un cartel,
Duhalde. «Es un punto de quiebre», se alegraban en La Plata soñando con que, retirado el ex presidente, Solá podrá instalarse como jefe de una parte del poderoso peronismo bonaerense. Pero ¿es homogéneo y sólido el felipismo? Todavía no. En parte porque recién está en pañales; en parte porque el poder inicial es prestado del trío Balestrini, Alak y Othacehé, hoy por hoy los únicos jefes territorialespesos pesado que aportan al felipismo. El gobernador tiene, es cierto, el manejo del gobierno que atrae simpatías que no siempre son leales.

• El duhaldismo siguió con atención el show que, para algunos, implicó dolores de cabeza adicionales. A
«Juanjo» Alvarez, por caso, le floreció la interna local porque el intendente de Hurlingham, Luis Acuña, adhirió al felipismo. En la Tercera también hubo ruido: Julio Pereyra, de Florencio Varela, que suele funcionar como puente de oro con la Casa Rosada, estuvo a punto de estampar su firma en la solicitada pro Solá. Al final, no lo hizo. Lo mismo ocurrió con Alejandro Granados, de Ezeiza. Esos datos preocupan a los duhaldistas y alegran a Solá que, como próximo paso, diligenció a sus obreros a avanzar en el armado del felipismo en las secciones.

• Para más adelante queda el dilema mayor:
enfrentar o no a los duhaldistas en las internas abiertas del año próximo. Antes de arriesgar una respuesta, el gobernador testeará cómo evoluciona su armado y si se consolida su alianza con Kirchner. Si en ambos aspectos, el resultado es satisfactorio, se animará a la apuesta mayor: competir contra la estructura duhaldista que, aunque mermada, es aún la más poderosa del país. Por lo pronto, anoche el gobernador sintió las primeras esquirlas de su lanzamiento: en Diputados, vía Osvaldo Mércuri y Juan Garivoto, el duhaldismo avisó que se tomará su tiempo para aprobar el Presupuesto 2005. Durante todo el día, en los pasillos de la Legislatura, retumbó la frase de Solá contra los que «trabajan dos o tres veces por semana», mensaje dirigido a los legisladores.

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