18 de julio 2003 - 00:00

Defensa de Moliné agudizó división en bloque del PJ

Estalló ayer frente a las cámaras de TV la polémica entre peronistas por el juicio político a Eduardo Moliné O'Connor. La diputada Alejandra Oviedo denunció que el proceso "es una farsa" porque se intenta juzgar al ministro de la Corte por el contenido de sus sentencias y en un proceso "sumarísimo". La defensa de Moliné hizo una revelación grave: las pruebas que sirvieron para formular la acusación están incompletas. Esto podría provocar la nulidad de lo actuado. Con un descargo jurídicamente muy sólido, Moliné se defendió y denunció que se busca amedrentar a los jueces que no fallan de acuerdo con el poder político. Además advirtió que el proceso es "aniquilador de la independencia del Poder Judicial".

El juicio político a Eduardo Moliné O'Connor generó ayer una áspera polémica entre peronistas en la comisión de Diputados, tras la presentación del escrito de la defensa. «Me sorprende que ahora reclamen más días para estudiar la causa Leiva, que tiene 20 mil fojas, porque todavía me pregunto cómo hicieron en una semana para leer las 15 mil fojas del caso Macri: humanamente, resulta imposible», disparó la menemista Alejandra Oviedo, de quien este diario ya adelantó que redactará un dictamen de rechazo al enjuiciamiento.

El presidente de esa dependencia, el tucumano Ricardo Falú, acababa de anunciar que «los miembros de la comisión pidieron 7 días para analizar el caso Leiva» y desmenuzar la defensa por escrito que presentó el abogado Gregorio Badeni (ver aparte).

En medio de sonrisas de quienes acompañan la embestida contra el máximo tribunal (el peronista Guillermo Johnson y los radicales Carlos Iparraguirre y Juan Minguez, entre otros), y un sugestivo silencio de la mayoría, Oviedo avanzó con las críticas. «Ni siquiera estoy segura de que obren en secretaría todos los expedientes sobre Macri», denunció de manera velada. El caso Macri sirvió de fundamento, junto con las carpetas Magariños y Meller, de la primera decena de cargos contra Moliné, refutados en la víspera.

• Respuesta irónica

Con cierta ironía, Falú contestó: «No soy su asesor, señora diputada; así que le sugiero que se ocupen sus colaboradores de constatarlo». «Ya sé que usted es mi par y, por eso, tiene que respetarme», desafió la riojana. La sospecha de la legisladora quedó corroborada por los abogados que secundan al constitucionalista Badeni. Según pudo saber este diario, con la ayuda de un escribano labraron un acta notarial en la cual habrían dejado constancia de la ausencia de pruebas fundamentales. Esta circunstancia podría derivar en una presentación judicial y en el pedido de nulidad del proceso (ver nota aparte).

Con sus cuestionamientos, la delegada del PJ La Rioja logró extender unos minutos más la reunión, cuyo promedio de duración no superó el cuarto de hora en las últimas semanas, entre otras cosas, porque el grueso de los integrantes prefiere permanecer callado y acatar la resolución de la conducción, tal cual pactaron oficialistas, aristas, UCR y Frepaso. El menemismo sostiene que las decisiones, en realidad, se toman durante citas reservadas, previas a los plenarios de los jueves, a las cuales sólo asisten los aspirantes a verdugos de ministros de la Corte, Falú y Johnson, por el oficialismo, más Elisa Carrió y la frepasista Nilda Garré.

Oviedo
salió de la reunión y se topó con una multitud de «movileros». Allí siguió con sus argumentos. «El doctor Moliné --denunció-está siendo juzgado por el contenido de sus sentencias y no por su conducta.» En sintonía con el texto del descargo, comentó que «con el mismo criterio, habría que enjuiciar a todos lo jueces de primera instancia, de cámara y de la misma Corte que fallaron en idéntico sentido en estas sentencias».

Con gesto severo, calificó el trabajo de la comisión como
«una farsa total». «Esto es un juicio sumarísimo, con vicios en el procedimiento», agregó a sus anchas delante de cámaras de TV. «La mayoría de los diputados ya tiene decisión tomada», se lamentó. Al referirse al pedido de apertura a prueba -solicitado por la defensa-, reflexionó que «tal cual están dadas las cosas, seguramente, no se va a autorizar».

• Contactos constantes

Falú replicó que Oviedo «fue la única diputada que se opuso a incorporar nuevos expedientes» y aseguró que los miembros de la comisión están abocados, casi en exclusividad, a estudiar los casos que sirven de base a la embestida contra el magistrado. «Las sesiones de los jueves -se vio forzado a responder-son breves porque nos reunimos a diario y mantenemos contactos telefónicos constantemente.»

Falú
y compañía se comprometieron a analizar en los próximos días un oficio del juez federal Norberto Oyarbide, en el cual exige detalles del accionar de la comisión, a instancias de Nito Artaza y un grupo de ahorristas, que objetan la carga contra los ministros de la Corte.

Con la disidencia previsible de
Oviedo, la comisión incorporó 4 nuevas carpetas contra Moliné que engrosarán una segunda tanda de acusaciones: los radicales Hernán Damiani y Juan Minguez le adjudican al juez una supuesta presión a testigos en el marco del anterior (y fallido) juicio político a los 9 magistrados; Garré y Darío Alessandro le reprochan haber beneficiado, aparentemente, al ex titular del quebrado banco Social de Córdoba Jaime Pompas; Iparraguirre sostiene que el magistrado exhibió «conductas que lo desacreditan ante la sociedad»; y, por último, el socialista Héctor Polino ataca a Moliné por haber levantado una teoría, presuntamente, «antidemocrática y autoritaria», en la causa «Oscar Godoy contra la Universidad Nacional de La Plata».

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