Domingo Cavallo confirmó ayer que los candidatos de su partido no irán a las elecciones de octubre en las listas del peronismo de la provincia de Buenos Aires. El adelanto por este diario de la fractura del acuerdo que venía negociado con Eduardo Duhalde forzó a los protagonistas a blanquear lo que era un hecho conocido desde la última semana. Pero cada cual lo admitió a su aire. Cavallo -siempre ubicado-aprovechó un auditorio de empresarios alemanes para reiterar su vieja estrategia de tratar de obtener el mayor número posible de legisladores nacionales de la fuerza. Eso, dice esa doctrina, lo logra con listas propias o con acuerdos como el que negocia en Córdoba con el peronismo de José Manuel de la Sota. «Mi partido tratará de conseguir el mayor número de diputados y senadores o de partidos que tengan las mismas ideas o hagan propuestas similares. Esto -explicó el ministro-vamos a tratar de lograrlo participando con identidad propia o en alianza con partidos que hayan predicado ideas similares a las propias, pero en algunas provincias puede ser que las autoridades de nuestro partido cierren algunas alianzas.»
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Duhalde, en cambio, se ocupó de averiguar cuál de los comensales del martes en el Congreso había dejado conocer lo charlado sobre la fractura del pacto electoral que regía en Buenos Aires desde 1999. Recorrió por teléfono la lista de invitados leyéndoles un recorte de este diario con un humor de perros. Se entiende el motivo: que se hable de ruptura del acuerdo electoral del PJ con el cavallismo puede trasmitir la idea de que el gobierno nacional dejará de prestarle auxilio financiero a la administración de Carlos Ruckauf. «No se puede hablar de esto ahora, porque detrás viene el corte de fondos de la Nación a la provincia», se quejó uno de los contertulios más habituales de Duhalde y negociador top con el cavallismo.
En la Capital Federal, el anuncio de que sin pacto en la provincia de Buenos Aires Guillermo Francos será candidato a senador nacional en ese distrito abrió la caja de Pandora. Ayer corrían las ambiciones a máxima velocidad: ya la ex radical Marta Oyhanarte dijo que no quiere ser candidata a diputada nacional y que sólo admite la chance de ser senadora por la Capital.
Estos coqueteos permitieron que se soltara otro nombre, el del ex ministro de Educación Juan Llach, a senador o a diputado nacional en listas a las que se apuntan cavallistas como Guillermo Cantini y Mariano Gerván o conservadores como el demócrata Roberto Azzareto.
En Córdoba, sigue rigiendo un entendimiento en el máxi mo nivel entre José Manuel de la Sota y el ministro de Economía. Este, sin embargo, no termina de cerrar el acuerdo con el PJ de su provincia por varias razones: * Primero tiene que apaciguar la puja interna en Acción por la República de Córdoba, dividida entre el sector Albrisi ( Alberto, diputado, ex peronista, termina su banca en diciembre, aspira a renovarla) y el sector Gastaldi ( Eduardo, cavallista ortodoxo, obligado a elegir el camino más rentable para su partido). Estos dos dirigentes se reunieron el martes con el presidente del partido, Armando Caro Figueroa, a quien le prometieron que en la cumbre de AR Córdoba del domingo próximo se decidirá quiénes serán los candidatos. * El dilema no es muy oscuro. Albrisi, un cavallista que en algunas oportunidades se ha retobado frente a su jefe, aspira a la reelección como diputado y sabe que su nombre es obligado si Acción por la República va solo a las elecciones. No hay en ese partido otro nombre, mejor que el de Albrisi, que arrastre los votos necesarios para poner un diputado nacional (alrededor de 140 mil). * Eso convierte a Albrisi en el adalid de la concurrencia a las elecciones en listas propias. Pero ni la mejor encuesta le asegura al partido que logrará el piso necesario de votos. Por eso Cavallo, quien, además, querría a un hombre más disciplinado, le ha ofrecido que compita mejor a un puesto con más chance de lograr, por caso, una senaduría provincial. Albrisi, hasta ahora, insiste en renovar la banca de diputado. * Como seguro sacaría un diputado el cavallismo es poniendo a un hombre en las listas del peronismo cordobés. En ese caso, no necesitaría una madrina con peso propio. Podría acudirse a un cavallista más cercano a su jefe y que, además, ya cuenta con el aval de De la Sota. Por eso, todos miran hacia el ex juez Guillermo Johnson, ex candidato cavallista a gobernador y hoy secretario de Derechos Humanos de la gobernación peronista. Si De la Sota le ofrece a él o a otro cavallista, aunque fuera el puesto 5 de la lista, el ministro de Economía tendrá un diputado propio.
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