20 de abril 2006 - 00:00

Demasiado

En la tradición legislativa la vicepresidencia tercera del cuerpo correspondía, por acuerdo y no por votación, a los numerosos partidos provinciales del país con pocos representantes. La primera era del partido gobernante, en este caso el kirchnerismo, y la segunda de la principal oposición, en este caso el radicalismo, aunque no se sepa a cuál. Ayer cambió el tercer puesto: llevaron a la Cámara a votación abierta y la vicepresidencia tercera pasó a los «borocoteados» no aceptados, que forman el bloque Peronismo Federal. O sea, los que hacen esfuerzos constantes para ser oficialistas portadores sanos -por caso le votan todas las leyes al gobierno- pero que el Presidente no les da el visto bueno para integrarse al bloque oficial que preside el kirchnerista santafesino Agustín Rossi. Son principalmente ex duhaldistas trasvasados al oficialismo como Carlos Ruckauf, Graciela Camaño, Luis Barrionuevo, Alfredo Atanasof, Mabel Müller (ex conocida fanática de Chiche Duhalde y crítica severa antes de Cristina Kirchner, que mutó ideas). También hay ex menemistas (como Mario Santander), ex de Macri y López Murphy y anteriormente menemista, como la desconcertante legisladora Paola Spátola y la ex macrista Lucrecia Monti, entre otros. Son los que quieren aunque sea la parte de abajo de las alfombras del poder y los agrupa un «borocoteado» exorcizado de antiguo duhaldismo como José María Díaz Bancalari.

El gobierno los usa pero los desprecia. Sabe que tras su evidente y público «borocotismo» si no los ampara el kirchnerismo tienen una vida política futura equivalente a la de un vegetal.

Pero no sólo quiere -y obtiene- el gobierno todos los cargos de conducción en Diputados. También está pensando arrebatarle la presidencia del Club Boca Juniors a Mauricio Macri sólo por ser su rival político.

Sacaron del arcón de trastos viejos del altillo a un anacrónico socio de Boca, Roberto Digón, para que se presente a competir como presidente del club. Alguna vez lo intentó Digón: fue hace 11 años, en 1995, cuando ganó precisamente Macri que ahora no podrá estatutariamente renovar mandato. Se presentaron 4 candidatos y Digón llegó, obviamente, cuarto con apenas 3,4% de los votos. Para colmo de Digón -ex sindicalista tabacalero, ex insípido diputado- Macri llenó de campeonatos y copas a ese club como nunca antes ningún presidente. Pero igual a la Casa Rosada le gusta que se lance.

Este gobierno es demasiado ambicioso -sólo le falta ir a disputarle la presidencia de la Liga de Amas de Casa a Lita de Lazzari- y le organizó una comida al desempolvado Digón donde concurrieron -nada menos- el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el vicepresidente Daniel Scioli, Antonio Cafiero, el comisario político del gobierno Carlos Kunkel, los ministros de Trabajo, Carlos Tomada, y de Justicia, Alberto Iribarne, entre otros conspicuos. ¿Quién le creerá un campeonato futuro o considerará justo un penal decisivo de un partido en favor a Boca si a su presidente lo llegara a colocar en el cargo el gobierno? Muy poco serio todo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar