29 de marzo 2007 - 00:00

Desafió Kirchner otra vez a la Justicia. Abundan las réplicas

• «No estoy por la convivencia formal de los poderes», se justificó • Lo dijo en el Salón Blanco para respaldar propias presiones contra Cámara de Casación • «Si molesto, pido disculpas», ironizó sin sonreír • Sin nombrarlo, acusó al presidente de ese tribunal de ser «racista» y vengativo • Dijo que ataca a una corporación pero no a la Justicia • Exasperada mención a causas de corrupción contra funcionarios • Acusó a jueces, que tampoco mencionó, de tratar de asegurarse la supervivencia demorando investigación de denuncias contra funcionarios • También cargó contra un sector de la prensa, personalizando en el diario «La Nación», del que dijo no resiste un archivo • Se mostró molesto con pedido de la Corte Suprema de Justicia de moderación y equilibrio en esta polémica • Admitió que ese cuerpo piensa distinto que el Ejecutivo y aprovechó para alardear de que quiso un tribunal independiente • Esta reacción presidencial se produjo después de conocerse un nuevo comunicado contra el gobierno de los titulares de las cámaras de apelación federales y nacionales • Fue después de una reunión con el presidente de la Corte Suprema • La actitud presidencial de buscar desplazar a máximos jueces del fuero penal que también juzgarán causas de corrupción fue discutida además en el Congreso.

El presidenteNéstorKirchner lerespondióayer a laCorteSupremadurante unacto en laCasaRosada:«Desmesuraes quelas causasesténparadashace tantotiempo».
El presidente Néstor Kirchner le respondió ayer a la Corte Suprema durante un acto en la Casa Rosada: «Desmesura es que las causas estén paradas hace tanto tiempo».
Néstor Kirchner se reservó para sí toda la virulencia para la respuesta oficial a las críticas surgidas desde distintos sectores a la embestida contra cuatro jueces de la Cámara de Casación. El Presidente desobedeció el pedido de la Corte Suprema de actuar con mesura y equilibrio. Como es típico en él aumento la presión contra esos jueces para que abandonen sus cargos.

«No soy un presidente para velar por la división formal de los poderes», se jactó en un particular retruque a la Corte Suprema. Ya no se puede decir que el discurso de ayer de Kirchner tuvo la verborragia usual de las tribunas preelectorales. Fue una expresión violenta: acusó a jueces de racistas y a otros de extorsionar para sobrevivir en sus cargos.

«Nadie se tiene que sentir mal porque yo pida justicia, salvo que quieran tener un Presidente mudo que no diga nada, que respete lo formal, lo seudocorporativo», remató.

Kirchner eligió la Casa de Gobierno y un acto de presentación de la nueva señal televisiva de Educación para -desde esa platea- justificar sus fuertes expresiones en la conmemoración del 24 de marzo: «En la calle la gente me dice 'pingüino', queremos justicia», sostuvo. Muy lejos estuvo el Presidente de terminar el conflicto con la Justicia. Como hizo en Campo de Mayo, comportándose como un compadrito ante las cámaras de televisión desafió a los jueces: «no les tengo miedo a los poderes corporativos». Aunque aseguró que su discurso desde La Perla no tuvo la intención de interferir en la Justicia, de inmediato subrayó: «No queremos jueces racistas, sino imparciales».

«Hay muchísima gente que está esperando y cree en la Justicia y no en la venganza y necesita que no haya más jueces racistas que porque alguien piense diferente lo traten de terrorista y demás», señaló al respecto.

Agregó: «Yo no vine a invadir ningún poder, sino para lograr despertar conciencia entre los argentinos y creo profundamente en la democracia, pero también creo en la sinceridad».

En este marco les respondió a algunos dirigentes del radicalismo y al ARI que cuestionaron su pedido público y aseguró: «No sobreactué, es lo que pienso».

«Soy el Presidente de los argentinos y soy así, soy un ser humano con errores, pero jamás obraré con hipocresía», añadió.

  • Corte Suprema

    También hubo alguna alusión hacia el pronunciamiento que ayer por la noche hizo la Corte Suprema.

    «Algunos me acusan de desmesura, pero gracias a esa 'desmesura' hay cosas que cambian en la Argentina», señaló.

    El mandatario y varios funcionarios del Ejecutivo han cuestionado con dureza a la Cámara de Casación Penal, debido a las demoras que sufren los juicios de causas por violaciones de los derechos humanos durante el régimen militar.

    Al respecto, Kirchner enfatizó: «En ese acto en el campo de concentración de La Perla vi caras angustiadas pidiendo justicia, porque esa gente todavía cree en la Justicia y no en la venganza a pesar de los 31 años de espera».

    Asimismo, planteó que si en su gobierno existieran casos de corrupción y se comprueban, no dudaría en sacar a los funcionarios responsables de esos ilícitos.

    «La Cámara de Casación tiene desde 2003, 98 casos parados sin que se puedan resolver, y en la Justicia en general hay causas por corrupción también frenadas por jueces que tratan de extorsionar por ese medio para su propia supervivencia en el Poder Judicial», graficó.

    Luego defendió la existencia de una Corte Suprema « independiente» y dijo que el gobierno puso todo el esfuerzo para que así fuera. Sin embargo planteó que con un tribunal de esa calidad se puede estar de acuerdo o no.

    «En este caso la desmesura (así definió con un comunicado la Corte las expresiones de Kirchner) piensa distinto y esto no quita ni calidad ni capacidad intelectual a sus integrantes», definió el primer mandatario.
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