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A fines de diciembre, sin diálogo con Macri -los últimos contactos fueron en el Congreso entre Federico Pinedo y Jorge Sarghini para coordinar la táctica opositora- Lavagna aceptó el alerta de sus aliados del PJ de que tenía que «reaccionar» y enviar una señal.
Es una falla congénita del lavagnismo: el grueso de los caciques territoriales llegan a Lavagna luego de ser desechados por el kirchnerismo y limitados por los macristas. En criollo: para muchos peronistas, Lavagna es el «Plan C» o incluso «D» si se computa a Ramón Puerta.
Fue un reproche que le trasmitió hace tiempo Francisco de Narváez cuando Lavagna cuestionó su lanzamiento para la gobernación. «Si no trasmitimos la certeza de que vamos a jugar, se nos van» le dijo el empresario que se anota para la butaca bonaerense.
De Narváez había recorrido los distritos de la provincia juntando «punteros» para sí y para Lavagna y cuando volvía a pasar, unas semanas después, estos mismos punteros tributaban a otros jefes. ¿Con qué se excusaban? «Al final, Lavagna no va a ser candidato» decían.
Esas dos debilidades del ex ministro -la sangría de dirigentes; la baja performance en intención de voto- lo empujaron a adelantar los tiempos. Al punto que sólo dejó pasar cuatro días de 2007 para hacer su show de prensa y cumplir con aquello que 2006 no era un año de candidaturas.
Interrumpida la comunicación con Macri, ni avisó sobre su decisión. «Hubiésemos preferido no que nos consulte pero sí que, al menos, nos anticipe» dijo, disgustado, un macrista que se jacta de tener una relación cordial con el ex ministro y su equipo.
Tras su remake de lanzamiento, Lavagna volverá a la campaña en el conurbano y, como antes, dirá que faltan detalles sobre su candidatura. El planteo es, otra vez, decir que «el diálogo con Macri está abierto» y que su intención es discutir un «plan de gobierno» con los sectores de la oposición.
Con ese discurso, calcado del que usó durante todo el año pasado, saldrá de gira. Todo con tiempo de descuento y un temor terminal: si para mayo la candidatura no levanta vuelo, el proyecto 2007 se licuará de a poco y sin estridencias ni lamentos.



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