Desconocido Arcagni busca la presidencia
Abogado, docente de la universidad Austral, encabeza Renovar Argentina y con esa sigla se presenta a la presidencia en las próximas elecciones. Se llama José Carlos Arcagni y, en rigor, para los argentinos, no es un desconocido: en los noventa apareció en televisión porque fue el último abogado de Gabriela Oswald, una jovencita que reclamaba a su hija -la tenía su padre en Canadá-, litigio en el cual triunfó (hoy la niña vive con su madre en Buenos Aires). Quien tiene una pretensión importante como la de ser mandatario expresa modestia en su gestión profesional: «En rigor -dice-, yo había estado en Canadá, conocía bien su legislación y, la verdad, el padre -quien por entonces se había vuelto a casar- demostró cierta insolvencia cuando dijo que vivía de su nueva mujer y que era una suerte bon vivant». Extrañamente, Arcagni no ha utilizado este caso que conmovió al país como elemento de campaña.
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José Carlos Arcagni lidera un nuevo partido, Renovar Argentina, que integra dirigentes con una media de 38 a 50 años.
José Carlos Arcagni: Mire, hace más de un año, un sector de ciudadanos decidimos que había que participar, que teníamos que salir de nuestros hogares y actuar. Esa es la razón de nuestra participación.Además, porque no estamos con el «que se vayan todos», sino por la frase «que vengan nuevos».
P.: ¿No se les ocurrió integrarse con otras fuerzas, algunas nuevas?
J.C.A.: Si, claro, buscamos acercamiento, pero nos dimos cuenta de que lo nuevo no era tan nuevo como parecía. Entonces, la emprendimos solos, formamos 14 comisiones de trabajo y empezamos a actuar en forma directa.
P.: ¿Y quiénes son?
J.C.A.: Empezó con un grupo de profesionales universitarios y se incorporaron empresarios de pequeñas y medianas empresas. Luego se inició un esfuerzo enorme -ya que todos trabajamos- de dar parte de nuestro tiempo y enlazarnos con la gente. Instalamos una sede (Esmeralda y Santa Fe).
J.C.A.: No, por ahora, todo es bastante virtual porque en las provincias la gente atiende en sus casas, en el garaje, donde sea. Le digo que es un gran trabajo: ninguno de nosotros vive de la política ni aspira a eso.
P.: ¿Es un proyecto generacional?
J.C.A.: Tenemos gente de todas las edades, sobre todo de la tercera edad, pero es cierto que hay una media de edad por ahora (38 a 50 años). A mí me preguntaron si yo estaba preocupado por las jubilaciones y respondí: «Sí, porque estoy preocupado por mí, porque cuando me jubile quiero tener un ingreso digno y, además, cobrarlo». Lo que les decimos a todos es que los países cambian cuando su gente decide cambiar. Y eso lo entienden. Por ahora, nuestro proyecto es prudente, humilde, trabajamos día a día, pero a largo plazo.
P.: ¿Humilde, prudente?, pero ¿usted se postula para presidente?
J.C.A.: Sí, es la humildad de quienes creemos que podemos hacer algo. Eso es lo que pensamos todos. Para muchos de nosotros hubiera sido más fácil irse del país, ya que somos profesionales y tenemos perspectivas en el exterior, pero queremos darle otro contenido al país, otros valores, cambiarlo.
P.: O sea que ustedes tienen equipos varios, ¿tienen previsto integrarlos a una nueva administración en el caso bastante probable de que no los elijan en esta oportunidad?
J.C.A.:Vamos a andar mejor de lo que muchos creen. Ya lo verá. No somos mezquinos, pero lo cierto es que planteamos hacer política diferente y, por lo tanto, será difícil cualquier integración.
P.: ¿Qué es tan diferente?
J.C.A.: Por ejemplo, proponemos una reforma constitucional.
P.: ¿Otra más, para qué?
J.C.A.: En este país se rompió el pacto social y creemos que han que reconstruirlo. Y eso no lo hace una persona ni un grupo. Queremos una refundación del país, una participación más directa de los ciudadanos en la política, otro pacto fiscal. Una Quinta República, si usted quiere.
J.C.A: Ese es un buen ejemplo, un modelo de cómo hacer una transformación con las cosas buenas y malas.
P.: Digamos que él tenía cierta experiencia...
P.: Ustedes hablan de cambio, lo mismo que la izquierda o López Murphy.
J.C.A.: Sí, pero nosotros nos diferenciamos en cuestiones personales, en que queremos romper con el pasado, con el convencimiento de la transparencia y la buena fe.
J.C.A.: Nada que ver. Es una nueva creación lo nuestro, pero positiva en todos los aspectos. Queremos una Argentina productiva, pero con un fuerte cumplimiento de las normas. Queremos seguridad jurídica y no digo esto sólo porque soy abogado. Queremos otra educación, gratuita en los tres niveles, pero con control en la eficacia, con mayor excelencia.
P.: El tema de la gratuidad, reconozcamos, ofrece más de una observación.
J.C.A.: Sí, pero yo diría que propugnamos la libertad de acceso. Hay que diferenciar entre la calidad de la educación y el acceso a ella. Pensamos en cursos de nivelación. Para que la gente llegue bien del secundario y para que en la universidad no se quede afuera. Ya hicimos esa experiencia. La libertad de acceso no tiene que ir contra la calidad. Hay que saber aprovechar los elementos creativos que existen en la universidad argentina. Pensamos en crear fondos, en desarrollos e investigaciones; esto se hace en el exterior y tiene éxito.
P.: ¿Cuál es la orientación económica de ustedes?
J.C.A.: Tenemos pocos recursos y los hemos puesto de nuestros bolsillos. En eso estamos, pero sabe que todo el mundo -siendo nosotros los más humildes- nos pregunta de dónde sacamos la plata y ese mismo interrogante nunca se lo hacen a los grandes partidos.
P.: En rigor, yo no le preguntaba de dónde saca la plata, sino cuál es la línea económica de su proyecto.
J.C.A.: En principio, vamos a sostener nuestra línea de transparencia. Sabemos que eso es clave para que la gente nos crea. En cuanto a la línea, pensamos que el mercado es el mejor asignador de recursos, pero en la Argentina de hoy también hay que ser pragmáticos. Con principios, pero pragmáticos. Ya sé, me va a decir que estamos por una Cuarta Vía.
P.: En realidad, quería escucharlo un poco más, conocer más medidas o instrumentos.
J.C.A.: Estamos por políticas de competencia, por darle más importancia al consumidor como opinante. Le insisto, sin embargo, en que vamos a revalorizar el sistema jurídico: sólo así se logra confianza y, con ella, inversiones locales y extranjeras. Estamos a favor del comercio internacional y también consideramos imprescindible integrarnos con Brasil, como socio real, pero para eso es necesario una unidad monetaria y también un esquema de fácil solución de controversias. Eso no impide el ALCA.




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