Eduardo Duhalde perdió ayer la sonrisa al ser despedido del Congreso por una salva de huevos que impactaron contra la carrocería del auto que lo trasladó desde la Casa de Gobierno.
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El presidente designado, que esperaba montar un escenario para repuntar imagen delante de movileros y cámaras de TV, se retiró frustrado de la Presidencia de Diputados, en medio de una espontánea protesta de manifestantes que lo esperaron en la calle Combate de los Pozos, a espaldas del palacio de las leyes. Allí estaban estacionados los vehículos y custodios oficiales, lo cual resultó tentador para improvisar un virtual escrache. Duhalde, que entregó a diputados y senadores un proyecto de ley que ratifica el cronograma electoral y la entrega del mando (ver nota aparte), se movilizó en un Audi azul, un modelo importado de uso poco habitual por parte de un mandatario.
Además de los proyectiles de procedencia avícola, gente más organizada saludó a Duhalde con irónicos panfletos en agradecimiento a la renuncia, aun cuando fuera con fecha posdatada al 25 de mayo. El episodio se produjo alrededor de las 17.30, mientras el primer mandatario viajaba ya desde el Congreso hacia su casa de Lomas de Zamora.
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