¿Despedida de Kirchner?
«¿Hasta cuándo te quedas?» «Termino en diciembre, me quedan cuatro meses.» El diálogo fue entre José María Aznar y Néstor Kirchner en la Casa Rosada. El ex presidente del Gobierno español no repreguntó sobre algún proyecto de reelección, pero salió con la idea de que el presidente argentino comienza a celebrar la ceremonia de los adioses. La noticia voló como tromba y la interceptó Kirchner en un acto de campaña en el pueblo bonaerense de Bragado, en donde jugueteó de nuevo con la idea de que el candidato del oficialismo en octubre puede ser pingüino o pingüina. Una rareza de esta cita: le pidieron a Aznar que fuera puntual y Kirchner no lo hizo esperar.
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Néstor Kirchner lo dejó al ex premier español José María Aznar con la idea de que puede
dejar la presidencia y no correr por una reelección. Fue en la recepción que le hizo en gobierno
junto a Alberto Fernández y Jorge Taiana. Igual ayer jugueteó el Presidente con «pingüina
» o «pingüino».
Protocolarmente el español visita la Argentina en su calidad de presidente de la Fundación Análisis y Estudios Sociales (FAES), un ámbito donde el capítulo latinoamericano y las ventajas de las inversiones del país europeo en la región tienen un especial interés.
Sin embargo, uno de los primeros temas de diálogo entre ambos fue un análisis cruzado sobre los resultados electorales del domingo en España, donde el Partido Popular (PP) venció por estrecho margen al PSOE de Rodríguez Zapatero. Aznar « interiorizó» a Kirchner sobre los resultados. «Es una regla que el que gana las elecciones locales gana las nacionales», señaló seguro Aznar a la prensa, y le destacó al argentino que «es la primera vez que un gobierno nuevo en el poder convoca a comicios locales y los pierde», algo que el peronista seguramente supo interpretar.
El español le dejó igualmente la «absoluta tranquilidad» que éstos no afectarán la relación bilateral; «es más, la beneficiarán. España invirtió más con nuestro gobierno que con los socialistas», dijo el visitante.
Ambos recordaron luego cuando sus gobiernos coincidieron entre 2003 y 2004, hasta la llegada de los socialistas en el poder. Agradeció allí Kirchner la ayuda que en su momento Aznar le dio para abrirle ciertas puertas en Europa, cuando el mandatario argentino generaba más que dudas. Puntualmente, el españolhabía conversado con el británico Tony Blair y el alemán Gerhard Schröder, con el que mantenía sólidos contactos; y consiguió que ambos recibieran al argentino. Luego estos encuentros tuvieron suerte dispar: buena relación con el alemán y frialdad con Blair.
Diplomáticamente, Aznar y Kirchner evitaron tocar un tema en el que los dos saben están más que alejados: el gobierno venezolano de Hugo Chávez. Debe recordarse aquí que el bolivariano eligió en su momento a Aznar para sus dardos directos, poniéndolo en un podio compartido sólo con su archienemigo George W. Bush. Se sabe, además, que Kirchner es uno de los aliados regionales con que cuenta Chávez, con lo que incluir este tema de conversación en una reunión que se proyectaba más que cordial hubiera sido contraproducente. Así lo pensó el visitante, que evitó totalmente el tema, y sólo opinó luego ante otros funcionarios que entendía la alianza argentina con Venezuela, por cuestiones «estratégicas».
Su verdadera opinión se conoció luego, cuando a algunos periodistas del lugar dijo que aunque Chávez «fue elegido de manera democrática», luego derivó hacia situaciones «autoritarias y totalitarias».
El ex mandatario español llegó a la Argentina para presentar en su carácter de presidente de FAES el informe denominado «América latina: una agenda de libertad» a la Fundación Pensar Argentina, en la sede la Universidad Católica Argentina (UCA). En la conferencia que dio ayer, Aznar aprovechó para explayarse en todos los temas que sabe hubieran molestado a Kirchner si los hubiera tocado con crudeza en el encuentro de la mañana. El español dijo directamente que América latina «puede formar parte del mundo del progreso» y recomendó a los países de la región que «estrechen aun más sus lazos con Estados Unidos y Europa». Para Aznar, «la condición occidental de América latina es la premisa básica de este trabajo, que está basado en un dato de la historia y es que la libertad es el motor del progreso». Volvió después a alertar sobre quienes pretenden implantar en la región «el populismo revolucionario, el indigenismo racista y el militarismo nacionalista», además del «socialismo del siglo XXI», en un mensaje directo para Chávez, y se declaró «partidario de que América latina estreche aun más sus lazos con Estados Unidos y Europa».
Como se ve, toda una teoría diametralmente opuesta a la que Kirchner pregona para su política internacional.



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