25 de junio 2001 - 00:00

Dilata cambios De la Rúa en PAMI, también en la mira de Cavallo

Fernando de la Rúa buscó ayer inspiración para reemplazar de la forma menos cruenta al alfonsinista Federico Polak en la obra social de los jubilados en una larguísima roda de café. Comenzó por la mañana con una oportuna visita a Ernesto Sabato en su casa de Santos Lugares, donde celebraron los 90 años del escritor. Terminó en las primeras horas de hoy, en la sobremesa que prolongó la cena de la cúpula del gobierno en Olivos.

No es fácil encontrarle solución a esta vacante que indujo el Presidente con su habitual violencia: usó Héctor Lombardo para sacarlo a Polak (un símbolo andante de alfonsinismo) pero anoche le negaba a ese ministro de Salud poner en esa disputada silla a un hombre propio. Hoy, cuando el Presidente y su gabinete estén todo el día en San Juan, Lombardo espera librar su última batalla para imponer al frente del PAMI a un triunvirato integrado por el balbinista Raúl Pistorio (ex PAMI y ex secretario de Salud de Raúl Alfonsín), el delarruista Edgardo Trivisonno y el frepasista Oscar Capurro Robles.

Entre el desplazamiento de Polak y la pretensión de Lombardo se tiende un abismo llamado Domingo Cavallo.

Intención

El ministro de Economía, anoche presente en la cena presidencial al uruguayo Enrique Iglesias, se hizo acompañar por Armando Caro Figueroa para reforzar su intención de que haya un delegado propio en la obra social de los jubilados. Cavallo tiene doctrina firme sobre ese ente: cree que es un bolsón de gasto -junto a la ANSeS, también dominada por la UCR-y que debe limitarse a ser una prestadora de salud pero no de planes de auxilio social. Con eso, cree, se ahorraría de arrancada unos $ 320 millones al año en gastos no médicos.

Anoche, mientras acompañaba a Alfonsín en el seguimiento del escrutinio en la provincia de Buenos Aires, Polak no tenía resuelto hasta cuándo irá a su oficina del PAMI. Ideal para De la Rúa, un funcionario ya renunciado que se prolonga en el cargo puede serle muy provechoso en esta crisis. De Olivos le trasmitieron pasadas las 22 un lacónico mensaje: «No hay reemplazo aún en el PAMI; no es Pistorio».

No creía esto en su casa de La Plata Pistorio, también entregado a seguir los números de la interna radical. Cree que entre el viaje de jueves y viernes al Paraguay y la gira de hoy a San Juan Lombardo tendrá espacio para imponer su designación. Ignoraba que fuera a ser acompañado por dos hombres y menos sus identidades. Hasta ahora Pistorio no ha hablado con De la Rúa ni tampoco le han hecho ofertas. De hecho viene charlando sobre una designación en el PAMI desde diciembre de 1999.

Mensajero

La ronda del café la puede extender De la Rúa hasta la exasperación. Este método consiste en depositar una cuestión a una innumerable cantidad de interlocutores, darla a su discusión y resolver después de la escucha. Es práctica oriental, la ejerció Carlos Menem (por idea de Eduardo Bauzá de esa ronda participaban los medios amigos, que lanzaban versiones para probarlas en el mercado de la opinión pública).

De la Rúa lo adaptó al método de desgaste que aplica a todo lo que lo rodea.
Esta crisis del PAMI es un modelo: cuando todos creen que está despachando una pelea entre Polak (Alfonsín)-Lombardo-Cavallo, en realidad parece una secreta venganza el secreto agravio que le propinó Aníbal Ibarra al Presidente cuando le descabezó la cúpula médica de la Ciudad de Buenos Aires.

En esa movida
Ibarra sacó sin consultar con Olivos a los delarruistas del área Salud Marcos Buchbinder y Trivisonno para reemplazarlos por el alfonsinista Aldo Neri. Nadie le cree a Polak ni a Alfonsín que ellos fueran actores pasivos de ese drama que atribuyen a la malicia antidelarruista del jefe de Gobierno frepasista.

De la Rúa
lo implicó siempre a Polak en esos cambios porque Ibarra usó al jefe del PAMI de mensajero para que le trasmitiese la oferta del cargo al alfonsinista Neri. El propio De la Rúa, hace dos semanas, se lo reprochó a Polak: «Vos estuviste en esa maniobra de sacar a mi gente de la Capital». Polak negó ese rol, y defendió su papel de mero mensajero. Le respondió al Presidente que ese complot no existía al punto de que Alfonsín quiso parar la designación de Neri, porque lo prefería como N° 2 de la nonata agencia social que iba a manejar primero Marcos Makón y después Juampi Cafiero.

En esa charla
Polak le anunció que cedía el cargo, que seguiría como director estatal de Repsol-YPF; anunció que junio sería además un mes malo para el PAMI por la caída de la recaudación. De la Rúa le contestó que la sucesión en el organismo estaría a cargo de Lombardo.

Alfonsín cenó a solas con De la Rúa
el miércoles, y le dijo al Presidente que la UCR lo bancaba a Polak, de cuya salida se hablaba para fin de mes. De la Rúa lo planchó: «Pero si es Polak el que se quiere ir».

Pedido

El viernes recibió en la mañana un telefonazo de Héctor Lombardo, quien le pidió la renuncia en nombre de De la Rúa. «Estuve con el Presidente, y quiere que hagamos el cambio del que hablamos.» Lombardo le explicó que debía poner gente de él que había sacado Ibarra de la Capital en el PAMI, algo a lo que Polak, según Lombardo, se había comprometido y no había cumplido.

Polak
no le creyó, habló a Gobierno, le dijeron que De la Rúa estaba en el Paraguay, le preguntó a Leonardo Aiello, éste respondía que no sabía nada. Le pidió tiempo para averiguar, lo volvió a llamar y le pidió la renuncia. Polak habló con Alfonsín, éste le dijo lo que habló con De la Rúa en Olivos; también habló con Colombo, que le dijo que tiene que resistir porque Lombardo es impresentable y ya debió renunciar. Polak manda entonces la renuncia con una secretaria y pide prensa para montar el retablo de su salida, apoderándose del relato de qué y cómo ocurrió. Ahora vuelve Lombardo por la revancha.

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