8 de julio 2019 - 00:00

Diputados: críticas oficialistas tras picardía opositora en nuevo dictamen para prohibir despidos

Regalo de despedida del legislador peronista y gobernador electo de La Pampa, Sergio Ziliotto. Propuesta dinamita sesiones en el corto plazo.

Regalo. Antes de tomar control de La Pampa, el peronista Sergio Zilioto ayudó a la oposición a obtener un nuevo dictamen antidespidos.
Regalo. Antes de tomar control de La Pampa, el peronista Sergio Zilioto ayudó a la oposición a obtener un nuevo dictamen antidespidos.

En medio del frenesí por la campaña electoral, el oficialismo se durmió en Diputados y la oposición logró empujar un dictamen de mayoría sobre una ley antidespidos y así reflotó una discusión que terminó, en 2016, con un costoso veto de Mauricio Macri. La ingenua siesta y la mirada hacia otro costado de quienes

La nueva iniciativa fue lograda tras una picardía del presidente de la comisión de Legislación del Trabajo y gobernador electo de La Pampa, Sergio Ziliotto, quien en medio del convite anunció una propuesta en conjunto de toda la oposición. Los números le dieron al antimacrismo y se firmó un despacho de mayoría.

El dictamen en cuestión declara la “emergencia pública en materia ocupacional” y prohíbe por 180 días “los despidos o suspensiones de trabajadores y trabajadoras, sin justa causa, tanto en el ámbito público como en el ámbito privado, a partir del 19 de junio de 2019”. Además, se establece ese sistema “a todos los trabajadores y trabajadoras, sin importar la modalidad contractual”.

Por otra parte, el dictamen opositor impone “la continuidad automática, en idénticas condiciones, de todas las contrataciones de personal por plazo determinado efectuadas en todo el sector público nacional cuyo vencimiento opere en los 180 días posteriores a la entrada en vigencia de la presente ley”.

Además, el Ejecutivo tendrá que gatillar una “compensación económica a favor de las Microempresas y Pequeñas Empresas que encuadren en los parámetros y especificaciones fijados en la Resolución 220/2019 de la Secretaría de Emprendedores y de la Pequeña y Mediana Empresa, y que acrediten necesidad de producir despidos debido a imposibilidad económica para mantener los niveles de empleo”.

Sobre este último punto firmó en disidencia la izquierda, a través de Nicolás del Caño, quien manifestó: “En realidad, ello no implica ninguna ventaja para los trabajadores, sino directamente una utilidad directa para las patronales con la excusa de que no procedan a despedir a sus trabajadores”.

Desde el oficialismo, se fundamentó: “Pensar que una mala administración (que reiteramos en manera alguna existe ni puede acreditarse) podrá remediarse permitiendo la declaración de emergencia es lisa y llanamente violentar todo el sistema construido, además de legitimar la falta de cumplimiento de los fines del estado, alterar el sistema republicano de gobierno, en que los poderes que actúen en el marco constitucional, respetando el sistema de pesos y contrapesos, que el poder contenga al poder, para no recurrir a situaciones que justamente por ser provocadas por ellos mismos jamás pueden considerarse de emergencia”.

Desde Cambiemos expresaron que “la declaración de emergencia resultaría entonces producto de la propia administración que no gestiona o gestiona contrariando el bien común (nada de esto sucede en los supuestos a legislarse) y luego pretende remediar declarando una emergencia que le permite en forma peligrosa y en connivencia con los otros Poderes recortar derechos ya civiles, ya patrimoniales”.

Ziliotto también aprovechó el convite para darle un guiño a las principales espadas sindicales aliadas al cristinismo que se presentaron al debate, como por ejemplo, el jerarca de los bancarios y aún “radical” Sergio Palazzo, y uno de los comandantes principales de aeronáuticos, Pablo Biró.

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