20 de junio 2006 - 00:00

Diputados definen si se aumentan 19% la dieta

Alberto Balestrini
Alberto Balestrini
La semana laboral que comienza hoy en el Congreso estará plagada de alegrías y algunos sinsabores. A pocos días de terminar el mes se oficializarán finalmente los aumentos salariales tanto para empleados como para legisladores. Para los primeros no hay secretos: ya saben que la paritaria del sector acordó un incremento de 19% en sus salarios, de los que verán en junio 10% y el resto en agosto, más una duplicación en la suma fija que cobran, que aún no se terminó de definir.

Es, de todas formas, el mismo incremento que recibieron hasta ahora casi todos los sectores de la administración públicadesde la Justicia hasta los ministerios.

La incógnita son los legisladores. Hasta hace dos meses ese incremento en las dietas se trató como una cuestión tabú. Hubo consultas al Poder Ejecutivo -como si el Congreso no se manejara con presupuesto autónomo-; de hecho es el Poder que habilita el cálculo de gastos y recursos para todo el Estadoy hasta respuestas furibundas de la Jefatura de Gabinete: «Si quieren aumentarse las dietas, que paguen el costo político», fue el mensaje cuando se reclamó que el aumento de las partidas para los ingresos de diputados y senadores se decidiera en el Ejecutivo. Fue, en definitiva, casi una broma institucional.

A pesar de eso, la presión de los diputados de todos los bloques por un aumento continuó y con mucha más fuerza en el kirchnerismo más oficialista. Nadie esconde que los presidentes de cada bancada reciben diariamente lagrimeantes pedidos de los legisladores que no pueden llegar a fin de mes.

Mientras la Asociación del Personal Legislativo seguía adelante con la negociación paritaria por el aumento de salarios -la llevaron adelante con los secretarios administrativos de las cámaras-, avanzó por lo bajo un rumor que se había iniciado en enero: cuando haya incremento para el personal, los diputados se querrán engancharde esos aumentos, a la inversa de lo que fue históricamente hasta 1993, cuando la administración menemista desenganchó a los empleados de las dietas de los legisladores.

  • Tres rubros

    Hoy el ingreso de un diputado está compuesto por tres rubros. La dieta les provee mensualmente $ 5.200 de sueldo neto, lo que se conoce como «en la mano». Quienes viven en el interior reciben un plus por desarraigo de $ 1.200 y finalmente se les entregan 20 tramos aéreos, también mensuales, para ir y volver de sus provincias que, si no los utilizan, pueden canjearlos en Tesorería a razón de $ 200 cada uno. En promedio, entonces, a un diputado que viaja regularmente a sesionar sin estar acompañado de ningún asesor le quedan en el bolsillo $ 7.400, mucho para un país en crisis, pero ínfimo si se lo compara con otros parlamentos y no sólo del Primer Mundo, sino, por ejemplo, el brasileño, donde los ingresos de los legisladores oscilaron siempre en los u$s 15.000.

    Claro que a ese monto debe agregarse la suma fija por gastos de representación que distribuye cada bloque de acuerdo con un fondo que recibe de la presidencia de la Cámara, proporcional a la cantidad de legisladores que tiene cada bancada. Se sabe que hace cinco años ese monto alcanzaba para repartir unos $ 900 a cada diputado por mes; hoy no existen datos precisos.

    Pero sea cual fuere el monto final, los diputados, al menos, siguieron presionando con pedidos de aumento salarial de hasta 100%. Comenzaron entonces las versiones sobre el monto de aumento que recibiría cada legislador, pero el costo político de la medida mantenía todo en las sombras.

    Hasta que hace una semana la Casa Rosada despejó el horizonte de un futuro aumento al sincerar los problemas de ingresos de sus propios habitantes, desde el presidente de la Nación hasta ministros y secretarios de Estado.

    Con total transparencia, el Ejecutivo publicó en el Boletín Oficial el nuevo rango salarial de los funcionarios, que arranca con un incremento para el Presidente que pasará de los actuales $ 6.000 a $ 9.500, $ 9.000 para el vicepresidente, $ 8.000 para los ministros y $ 6.000 para los secretarios de Estado. En promedio, esas subas rondan algo menos de 60%.

    Fue la puerta para clarificar la situación de los aumentos en el Congreso. Se definió, entonces, que al menos en Diputados Alberto Balestrini firmaráuna resolución disponiendo el incremento salarial. Se exigió a cada uno de los presidentes de los bloques que firme también un acta dando su acuerdo al incremento, de manera de distribuir el costo político. El incremento en Diputados hasta anoche prometía decepcionar a muchos legisladores: el mismo que para los empleados, es decir, 19%. O de otro modo: lo máximo que las autoridades de las cámaras están dispuestas a aflojar de la caja parlamentaria sin que se desate un escándalo alimentado por la siempre alicaída imagen del Congreso frente al electorado.

    Pero queda pendiente para este semana la gran incógnita: ¿será lo único que recibirán? Muchos diputados anoche esperaban que ese 19% fuera sólo un inicio de una recomposición salarial mucho más amplia.
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