14 de febrero 2002 - 00:00

Diputados huyeron ante intento de copamiento

Prácticamente sin resguardo y además con las fuerzas de seguridad sin ningún ánimo de disuadir tras la torpeza de juzgar solamente a funcionarios policiales de la jueza María Servini de Cubría, ayer volvió a ser atropellado el Congreso Nacional. El ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli, sigue sin demostrar existencia de mando porque también tiene temor a ser juzgado si ocurre algún incidente serio con los manifestantes, ya que la jueza se cree con derecho a juzgar decisiones políticas del Poder Ejecutivo. Es la segunda vez durante la gestión del ministro Gabrielli que el Congreso es violado. El martes se rompieron los vidrios de la planta baja. Hace días entraron a hacer destrozos y ayer se derribó un primer vallado y estuvieron a un paso los manifestantes de superar el segundo. Los legisladores debieron ser evacuados de urgencia por las cocheras y no pudieron dar dictámenes.

La Cámara de Diputados se paralizó ayer y todas las reuniones previstas se cancelaron cuando un grupo de manifestantes, que finalmente llegó a casi 4.000, sitió el Congreso, mientras una escasa cantidad de efectivos de la Policía Federal reconocía no poder garantizar la seguridad de legisladores y personal. El hecho produjo la suspensión de una reunión de bloque del peronismo donde se debatía el presupuesto nacional 2002 y de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, que debía emitir el dictamen de ese proyecto. Los reclamos de los diputados fueron directamente a Eduardo Duhalde por no asegurar una guardia suficiente como para repeler las protestas y el intento de entrar al edificio.

Humberto Roggero presidía ayer la reunión del bloque peronista, donde Oscar Lamberto, secretario de Hacienda, explicaba el proyecto de presupuesto y pretendía obtener la aprobación del PJ. Mientras eso sucedía, una manifestación del Frente Nacional de la Pobreza, junto a estatales, piqueteros, universitarios, otras organizaciones y los jubilados que normalmente protestan en las puertas del Congreso, se fue acercando al edificio anexo de Diputados, donde todos estaban reunidos. En su marcha derribaron la primera línea de vallas que cierra las calles aledañas al Congreso, luego avanzaron y penetraron el segundo cordón de seguridad. Todos protestaban contra el presupuesto 2002, el «corralito» y la situación social.

Los ánimos dentro de Diputados estaban sensibilizados ya que el día anterior una manifestación de acreedores hipotecarios pesificados había penetrado al Anexo y destruido las vidrieras de la entrada, que tienen tres pisos de alto.

Por eso fue que, cuando la situación se complicó, Roggero pidió al cuerpo de seguridad de la cámara un informe de la situación. Le contestaron: «Ayer pudimos contenerlos cuando estaban entrando, pero hoy no garantizamos nada. En la calle hay sólo 30 policías custodiando todo el Congreso».

• Pánico

Cuando el resto de los diputados escuchó, comenzaron las caras de pánico. El jefe del bloque PJ preguntó entonces por qué no se había reforzado la seguridad y comenzó a protestar contra el Ministerio del Interior por haberlos abandonado. «Levantemos la reunión y seguimos mañana», ordenó Roggero.

Lamberto, que intentaba terminar de consensuar el presupuesto y conseguir esa misma tarde el dictamen de comisión, lo paró: «No suspendas el bloque porque yo hablo con 'Juanjo' Alvarez (secretario de Seguridad Interior) y lo soluciono», le dijo.

El secretario de Hacienda llamó a Interior varias veces y no conseguía respuesta, hasta que unos minutos después se comunicó con Alvarez: «Estamos rodeados de gente que intenta entrar en el Congreso, ¿ustedes no saben que tenemos que sacar despacho del presupuesto y que tiene que salir ya?», le dijo. «¿Hoy están tratando el presupuesto? -le preguntó Alvarez-; no podemos mandar más agentes.» «'Juanjo', ¿ustedes no saben que hay una manifestación en el Congreso?», le retrucó Lamberto. «¿Cómo que hay una marcha ahí?», le dijo Alvarez.

Cuando Lamberto escuchó eso tapó el auricular y le dijo a Roggero: «'Gringo', rajemos cuanto antes».

En ese momento la Policía no pudo resistir más los embates y las vallas de seguridad cedieron. Desde los pisos más altos ya se estaba evacuando el edificio y los diputados y empleados salían como podían por la entrada de la cochera, mientras Lamberto debió escapar en un auto con vidrios polarizados.

Finalmente, la reunión de bloque y la de comisión pasaron para hoy a las 10 cuando, si la seguridad lo permite, intentarán emitir el dictamen presupuestario.

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