5 de abril 2005 - 00:00

Diputados K imaginan dominar PJ desde 2006

Felipe Solá
Felipe Solá
La batalla por el control de la Cámara de Diputados llegará al día siguiente de las elecciones legislativas de este año, cuando el kirchnerismo reclame alguna de las dos presidencias que hoy retiene el duhaldismo: la del bloque PJ y la de la propia Cámara. Los seguidores del Presidente ya especulan con que para ese momento contarán con casi 60 diputados propios, incluidos algunos de los actuales ministros del gabinete que esperan ver convertidos en legisladores.

La pelea entre duhaldistas y kirchneristas está planteada en Diputados desde el comienzo del gobierno Kirchner. Tuvo momentos álgidos coincidentes con la temperatura alta en la relación entre el Presidente y Eduardo Duhalde.

En esa lucha, el último conteo que pueden exhibir los kirchneristas en Diputados no es del todo confiable. Fue cuando llegaron a juntar 40 firmas en un comunicado de apoyo a Néstor Kirchner en medio de la pelea entre el gobierno y Felipe Solá -increíblemente parecía una disputa irreconciliable en ese momento en que Duhalde actuaba como garantía en la alianza bonaerense con la Casa Rosada- por la votación de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Solá
hizo jugar a los diputados de la provincia de Buenos Aires, que por entonces algo le respondían, en contra de esa ley, reclamando un tratamiento especial, el reconocimiento de una deuda histórica de la Nación con su provincia. Finalmente, la Ley de Responsabilidad Fiscal se votó como quería el FMI. Algunas provincias adhirieron inmediatamente, otras no. Solá volvió a ser el referente de Kirchner en la provincia y los kirchneristas se quedaron con el récord de haber sumado 40 diputados, contra la protesta bonaerense, que a partir de ese momento consideraron como propios.

• Comparación

Es lo que el kirchnerista rionegrino Osvaldo Nemirovsci suele resumir en toda ocasión: «Cuando hizo falta que mostráramos el bloque, lo mostramos».

En realidad, entre esos 40 estaba hasta el propio José María Díaz Bancalari, que, si bien puede considerarse un aliado más efectivo y sumamente obediente del Presidente, más que de Duhalde, sería apresurado equipararlo siquiera a Aníbal Fernández en términos de lealtad bonaerense. En la actualidad, los embajadores de Kirchner en la Cámara de Diputados reconocen contar con unos 30 integrantes, si de un subloque virtual estuviéramos hablando ya que no cuentan con estructura propia.

De ese número, los de Kirchner puros no superan 15, con mayoría de nombres que no deben renovar mandato hasta 2007. Dentro de esa lista, integrada por diputados como el chaqueño
José Mongeloz, la jujeña Liliana Fellner, el misionero Juan Manuel Irrazabal, el santacruceño Eduardo Arnold, el fueguino Daniel Gallo y el santafesino Gustavo Marconato, por no mencionar a otros más rebeldes como Ricardo Falú, hay algunos que, cansados de remar día y noche contra la supremacía duhaldista -aliada con el Barrio Chino, cordobeses y santafesinos- dentro del bloque peronista, sueñan con un lugar mas cómodo en el Ejecutivo.

Por eso buscan organizar el escenario de batalla contando desde ahora con algunas estrellas para nutrir el nuevo subloque kirchnerista.
Aseguran que un seguro triunfo del peronismo en algunas provincias y de independientes en otras los hará subir rápidamente hasta reunir 60 diputados. Entre los que ya dan como ganados para la causa cuentan con ocho en la provincia de Buenos Aires, dos en Córdoba y otros dos en Santa Fe.

Para «darle brillo» a esa bancada sueñan con el canciller
Rafael Bielsa sentado en una banca, junto al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; al ministro de Justicia, Horacio Rosatti, o el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel.

Con ese bloque ya planean hacer el primer reclamo al duhaldismo: «Con
60 diputados bien podemos pedir o la presidencia de la Cámara o la presidencia del bloque», resumen sin mucho problema. El argumento, de todas formas, si llegan a ese número dentro del bloque PJ, que ni siquiera reúne hoy el duhaldismo puro, tiene su lógica. Desde que Duhalde asumió la presidencia de la Nación, dos bonaerenses ocupan esos cargos; es una duplicidad que nunca se había dado en la historia del Congreso, donde siempre se le otorgó la presidencia del cuerpo a la provincia de Buenos Aires y la del bloque peronista o el radical, según el caso, a un diputado de otra jurisdicción.

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