Diputados K intentan salida de Bancalari por telegrama

Política

El kirchnerismo desplegó ayer toda la fuerza que tiene en Diputados para intentar forzar una renuncia de José María Díaz Bancalari. La nueva embestida comenzó el martes por la noche durante una cena para definir la estrategia que seguirán los aliados de la Casa de Gobierno antes de la sesión prevista para el próximo 3 de agosto. A ese día quieren llegar con la conducción del bloque renovada, ya sea a través de un nuevo presidente, un triunvirato o nueva mesa de conducción. La propuesta más votada dentro del kirchnerismo -que el duhaldismo sigue sin aceptar- fue poner a la cabeza de una conducción colegiada a Jorge Argüello, acompañado del salteño Juan Manuel Urtubey y el cordobés Carlos Caserio. El segundo acto fue reclamar la renuncia inmediata de Díaz Bancalari y, finalmente, el envío el próximo lunes de una carta documento al bloque pidiendo que se convoque a la bancada a una reunión plenaria para elegir nuevas autoridades. De votarse en ese encuentro, el kirchnerismo necesitará demostrar una mayoría que aún no exhibió en la cantidad de firmas de apoyo al pedido de paso al costado del actual presidente.

El nacimiento de ese nuevo esquema de conducción fue acompañado de una serie de versiones que cruzaron todo el día el Congreso:

• Desde la cena de kirchneristas en adelante comenzó a darse como un hecho la renuncia de Díaz Bancalari. Es más, sonaba como inminente un alejamiento por propia voluntad del jefe del bloque: «El 'Mono' está dispuesto a dar un gesto de buena voluntad», decían en el kirchnerismo.

«Si Díaz Bancalari renuncia,cosa que creemos que será inminente, estamos listos para asumir inmediatamente en la presidencia del bloque. Si no, el lunes le enviaremos una carta documento para que convoque a la mesa del bloque y que se vote una nueva conducción»,
resumió el misionero Juan Irrazábal.

• Curioso

Lo más curioso es que comenzaron a debatir como si el actual presidente de la bancada ya hubiera caído: «Estamos analizando el esquema para el futuro funcionamiento del bloque. Partimos de la base de que queremos garantizar la continuidad de las sesiones y el apoyo del gobierno a las leyes que necesite el país», dijo otro kirchnerista.

Los duhaldistas, mientras tanto, decían otra cosa:
«No hay renuncia». Y si a Díaz Bancalari se le podía ocurrir reeditar sus épocas de hombre de confianza de la Rosada, ahoracualquier intento de paso al costado era bloqueado por sus compañeros bonaerenses y por Eduardo Camaño que comanda la resistencia duhaldista.

Aunque, por otra parte, nadie niega que la cuestión está llegando a un límite:
«Puede ocurrir un arrebato personal, que Díaz Bancalari se canse de la situación y renuncie o pida licencia por la campaña».

• Los kirchneristas seguían proponiendo a Argüello como pieza de unidad y si no, amenazaban con algo no probado: «Vamos a la reunión de bloque y le clavamos los dos tercios de los diputados en una votación». Desde el duhaldismo se les contestó lo lógico: «Si tuvieran ese número, lo hubieran volteado a Díaz Bancalari hace 20 días y nos hubiéramos ahorrado esta telenovela aburrida».

Lo cierto es que la propuestadel oficialismo presidencial es hoy mantener el bloque unido -algo imposible si lo que se pretende es forzar una votación de nueva conducción, ganen o pierdan- bajo una mesa renovada, es decir, barriendo no sólo a Díaz Bancalari, sino a algunos de los actuales duhaldistas -por ejemplo, Graciela Camaño-. Con ese esquema, que todavía no pueden forzar, quieren llegar a la sesión que Camaño convocó para el 3 agosto, que se cree será la última del año.

En el escenario de votación en el bloque, el kirchnerismo confía en que logrará reunir los dos tercios de los integrantes del bloque, como lo establece el reglamento de la bancada que el duhaldismo recuerda pero que legalmente aún no ha sido comprobado.

Sabiendo que el duhaldismo no aceptará esa conducción
«compartida» pero con color netamente oficialista, los diputados K reconocen que la bancada finalmente se dividirá y habrá una «reconfiguración del oficialismo parlamentario», que estaría conformado por unos 100 legisladores pertenecientes al Frente para la Victoria y algunos aliados de bloques transversales que podrían sumarse. Creen de esa manera conseguir el control de Diputados, pero casi el resto del arco opositor está consciente de que una movida de ese tipo no sería otra cosa más que desatar la guerra total.

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