La vuelta de las vacaciones en el Congreso reavivó algunas necesidades de los legisladores. No llamó la atención, entonces, que en los pasillos de Diputados comenzara a correr la presión para conseguir un aumento de dieta. Se da como un hecho que los más insistentes con del refuerzo salarial parecen ser los propios kirchneristas y que su jefe, Agustín Rossi, lejos de aceptarles el pedido, intenta rechazarlo de cualquier manera. La discusión de fondo recién se dará antes que deban sancionar la polémica reforma al Consejo de la Magistratura.
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